Punto de Encuentro

Qué hacer ante el friaje

Las últimas tres semanas me embarqué en un proyecto que buscaba proponer la mejor solución energética para una municipalidad en el sur de Islandia que, por no poseer fuentes geotermales, necesitaba utilizar una energía de primera calidad como la energía eléctrica para producir calor y distribuirlo a las casas durante el invierno. Este pequeño pueblo había intentado ya varias formas de generar calor; primero mediante una planta de biomasa en la que se incineraban residuos domésticos y luego mediante el uso de “heat pumps” o bombas calientes; sin embargo, ninguno de los dos proyectos tuvo éxito y debían seguir usando electricidad para calentarse.

Para buena fortuna de este pueblo, la electricidad en Islandia proviene en un 100% de fuentes renovables (hidroeléctrica y geotermia), es de fácil acceso y muy barata, por lo que continuar sin una fuente alternativa de energía no es tema de vida o muerte. Pero qué pasaría si el pueblo estuviera a más de 3000 metros de altitud, alejado de la red eléctrica nacional, con temperaturas extremas durante el invierno, casas sin ningún tipo de aislamiento térmico y donde la única posibilidad de calentamiento es la quema de bosta o yareta dentro de los hogares, como es el caso de la mayoría de viviendas en los pueblos altoandinos del Perú. La respuesta es miles de muertes de niños y ancianos cada año, pérdida de cultivos, muerte de ganado y familias sin ingresos económicos adicionales.

¿Qué se puede hacer en el caso de estos pequeños pueblos de los Andes peruanos? ¿Qué iniciativas podemos tomar, considerando que en zonas rurales las casas se encuentran totalmente dispersas y que las condiciones económicas de los pobladores no permitirían cubrir con el costo de muchas tecnologías? Una alternativa interesante es la instalación de muros trombe, cuyos materiales son accesibles para los pobladores, de bajo costo y fáciles de construir; pero que lamentablemente no logra incrementar la temperatura en las condiciones necesarias en las viviendas para los crudos friajes que se viven en las zonas andinas. Esta iniciativa debe seguir replicándose y mejorando, apoyándose en mecanismos complementarios para un mejor funcionamiento, como un buen aislamiento térmico de paredes y techos, usando materiales como viruta de madera, paja comprimida, tecnopor, fibra de vidrio, entre otros; así como con el uso de cocinas mejoradas.

Alternativas adicionales son invernaderos adosados a alguna de las paredes de la vivienda; uso de biodigestores para la para la producción anaeróbica de metano a partir de la bosta del ganado y su combustión dentro de las viviendas; construcción de criaderos comunales que aprovechen la energía solar mediante muros trombe o invernaderos adosados, así como el calor producido por el hacinamiento de animales y métodos de conservación de pastos para la alimentación del ganado durante el invierno. Adicionalmente, la FAO propone métodos pasivos de bajo costo como el no laboreo; control del flujo de aire frío mediante árboles, arbustos, terraplenes, pilas de heno; humedecimiento de suelos secos para hacerlos mejores absorbentes de calor y cobertura de cultivos con paja y materiales sintéticos para la protección de cultivos.

El gobierno central, gobiernos regionales y locales debe trabajan conjuntamente en estas y otras iniciativas como parte de sus programas sociales, apoyándose en grupos de investigación de instituciones técnicas y universidades para la adecuada instalación de las tecnologías, así como para la capacitación de los pobladores. Es de suma urgencia expandir estas soluciones para evitar las cientos de muertes que sufren los peruanos cada año por el friaje y no esperar que este llegue para dedicarnos a distribuir mantas.

 

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