Casi 10 horas de viaje y en medio de una lluvia torrencial habíamos aterrizado en Easter Island, rodeados por más de 100 volcanes sobre una superficie con forma de trapecio esta se eleva unos 3000 metros sobre el fondo del océano. Ni bien salíamos del aeropuerto nos enterábamos que los aborígenes de la Isla habían tomado los parques nacionales.
Cuando uno busca información sobre la Isla se encuentran datos históricos basados en testimonios de visitantes europeos ó científicos principalmente sobre investigaciones arqueológica. Esto no es suficiente, pues todos sabemos que los lugares tienen memoria, tienen recuerdos de la cultura misma que es trasmitida por los propios isleños para poder entender el lado humano de la antigua historia de Rapa Nui.
El sol se asoma recién a las 9am. , pero a medio es un sol radiantes así que debíamos apresurarnos y empezar el recorrido. Los estilizados Moais se ubican en el contorno de toda la isla, no fue necesario comprar tickets pues los nativos están en conflictos con el estado. Usualmente pagando el valor de una entrada puedes visitar alrededor de 25 sitios turísticos, pero ingresamos a todos los puntos turísticos sin problemas pues lo único que desean los Rapa Nui es dejarle saber a todos (isleños y extranjeros) que la soberanía de Rapa Nui nunca fue entregada a chile.
Una de las vistas más hermosas es el atardecer con los 15 Moais dándole la espalda a la puesta, en 1960 estos fueron impactados por olas que alcanzaron los 11 metros y arrastrados 100 metros tierra adentro, las obras de restauración duraron 5 años, entre 1993 y 1996 este proyecto costó más de 2 millones de dólares y fue posible gracias a los fondos otorgados por el gobierno japonés y a la ayuda de una empresa privada del mismo país.
El viento empezaba a soplar fuerte a las 4pm., nos sonaban las tripas!, caminando descubrimos un rinconcito peruano llamado Incai, muy linda la vista frente al mar, rustico de madera y decoración andina. Mientras disfrutábamos de un suspiro limeño escuche la historia sobre un ritual que se celebraba una vez al año, el cual consistía en una curiosa prueba de fortaleza y tenacidad, la cual se celebraba en los meses de verano. Los representantes de los jefes de cada linaje, debían competir para conseguir el huevo de una gaviota pascuense que anidaba en un islote frente a Orongo, al llegar el momento propicio los corredores descendían por el volcán Rano Kau y nadaban por un mar lleno de tiburones hasta el islote donde en ocasiones debían esperar días para conseguir el huevo, el primero en volver con el huevo intacto se le llamaría ¨Hombre pájaro¨ y ocuparía el cargo más alto ejerciendo la jefatura militar y política y según fueran volviendo ocuparían los cargos siguientes (quiero señalar que este ritual fue suprimido por misioneros cristianos 1860 aproximadamente). Hasta allí llego con su historia para luego añadir su pesar y disconformidad con un gobierno que según los Rapa Nui no llega a Isla de Pascua, supongo que al igual que en nuestra sierra y lugares más difíciles de la selva, los pobladores (en el mejor de los casos) sienten la usencia total del estado o de no ser así por lo general el gobierno intenta doblegarlos mintiéndoles y si el pueblo no cae en la mentira por lo menos logra sembrar duda e incertidumbre para imponer miedo.
Por un momento traté de imaginar a nuestros políticos compitiendo por alcanzar sus puestos, me pregunto si alguno podría nadar siguiera 500 metros, tal vez las que fueron voleibolistas. Sé que en aquellos tiempos todo se regía por la fuerza de los hombres; pero tal vez hoy en día podríamos hacer una prueba para medir el IQ de cada que pretende alcanzar un cargo, no digo una prueba de cultura general, solo de IQ para asegurarnos de que no sean unos lisiados mentales y si quiera sean personas de mediana inteligencia. Soy consciente que el gobierno muchas veces es la salida más fácil cuando se trata de echarle la culpa a alguien, generalmente lo culpamos de nuestras torpeza, de nuestras pocas ganas de superarnos y de salir de la ignorancia y aunque muchas veces lo es, también es verdad que nos asaltan y devastan lentamente; pero muchas veces somos nosotros mismos los que no queremos cambiar, pues pienso que la intolerancia es más dañina y peligrosa que el gobierno en sí. Lamentablemente sin cambio no hay progreso y seguramente por miedo, por cobardes o por idiotas lamentablemente nos resistimos a cambiar.
Ya era de noche y caminábamos hacia nuestro hotel (la isla es pequeña, puedes recorrerla toda a pie en un par de días), escuche en la recepción que Isla de Pascua era el ombligo del mundo, bueno, los Vascos dicen que Bilbao es el ombligo de mundo y los franceses que es Paris y nosotros creemos que Cusco lo es.
Yo solo sigo pensando en la historia del hombre pájaro, se imaginan que los presidentes se lancen al mar para demostrar su valentía o que se paren delante de la línea de fuego cada vez que declaran una guerra, eso sería un espectáculo fabuloso.