Punto de Encuentro

A los jóvenes de mi país

Las acusaciones de corrupción y diversas investigaciones emprendidas en estos últimos cuatro años contra el líder del Partido Aprista Peruano, Alan García, demuestran que el gobierno actual inició la campaña presidencial desde hace mucho tiempo, y no ahora en que asistimos a la autoproclamación de candidatos nacionalistas o la aparición del candidato binacional Pedro Pablo Kuczynski.

Esta campaña mediática de relacionar al aprismo con corrupción se realiza desde diversos frentes. Uno de ellos es el campo de la producción intelectual. Por ejemplo, el libro “Historia de la Corrupción” de Alfonso W. Quiroz, publicado por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), que alcanzó gran difusión y que seguro ha sido leído por muchos jóvenes universitarios a la fecha, podría servirnos como ejemplo.

El libro que pretende acercarnos a los hechos de corrupción en la historia del Perú, depara una parte a los supuestos casos cometidos durante el primer gobierno aprista. Sin embargo, para sustentar su tesis toma como fuentes a los más grandes enemigos del APRA. Así parece que este fragmento del libro se escribió con un solo ojo ¿Quiénes escriben la historia de nuestro país?

En la página 262, capítulo Dictadores venales y pactos secretos (1931-1962), el autor cita incasablemente a Víctor Villanueva para referirse al actuar político de Víctor Raúl Haya de la Torre. Dice: “Haya continuó con Benavides a pesar de las abiertas amenazas. Este comportamiento característico de Haya ha sido interpretado como un intento oportunista de negociar su acceso al poder a escondidas de sus partidarios y de la opinión pública en general”.

Aquellos jóvenes que desconocen quién fue el mayor Víctor Villanueva –uno de los mayores referentes históricos para el diario La Primera de César Lévano- deben saber que el autor de “La tragedia de un pueblo y un partido”, señala en una de sus obras que se le había prometido ser presidente de la República si el APRA llegaba al poder por un golpe de Estado. Al no suceder esto, Villanueva se convirtió en enemigo del aprismo hasta el fin de sus días.

De igual forma, sobre Alan García, el autor escribe párrafos enteros basados en citas de libros como “Pájaros de alto vuelo” de Pedro Cateriano; sino cita al sociólogo Gonzalo Portocarrero, quien en sus columnas publicadas en diario El Comercio señala que José Carlos Mariátegui buscó reconciliar al país hablando del “nosotros”, cuando solo habló del indio. En cambio el APRA siempre habló de los peruanos y peruanas. Entre otros artículos donde mete en el mismo saco a García, Toledo y Humala; u otros donde nos habla del poder de convencimiento de Heriberto Benítez con descripción literaria incluida.

La historia no solo se escribe también se grafica. Así el libro contiene una caricatura de Eduardo Rodríguez “Heduardo”, donde caricaturiza a Alan García con revolver en mano “asaltando” los bancos luego de la anunciada estatización. El “garante” Vargas Llosa defendió a los banqueros, el querido “flaco” Ribeyro se contrapuso al nobel.

Más adelante, dice: “Solamente Fernando Olivera, un tenaz diputado de la oposición, planteó preguntas enojosas acerca de los orígenes de los ingresos y propiedades del presidente electo justo antes de asumir el mando”. Luego vuelve a calificar a Olivera como “tenaz” y miembro de una nueva generación de políticos anticorrupción. De igual forma cita a Héctor Vargas Haya, quien describe a García como un ansioso por el poder (Frustración democrática pág. 22). Estas son algunas de las fuentes del capítulo Asalto a la democracia 1963-1989 del libro en mención.

Como vemos la campaña contra el APRA se realiza desde muchos frentes. Algo que llama mucho mi atención: en nuestro país, la derecha se junta con la extrema izquierda para ir contra un partido.

¿Cómo es posible entender al APRA si solo leemos a sus detractores? Alfonso W. Quiroz, página 338, dice además: “Las obras públicas fallidas o ineficientes como el costoso tren eléctrico, anunciado como la solución al problema del transporte de Lima, y el proyecto de irrigación de Chavimochic, en la región norte, pasaron a ser símbolos icónicos de la corrupción”.

Chavimochic es un modelo de agricultura moderna. El Tren eléctrico beneficia a más de tres millones 200 mil personas de diversos distritos de Lima. Solo en carreteras se asfaltaron 10 mil 500 km. Y en educación, como muestra, se revaloraron 52 colegios emblemáticos. Y se llevó agua potable por primera vez a 3 millones 100 mil peruanos.

Los Petroaudios, Narcoindultos, Megacomisiones, Diarios16 o Primeras son capítulos de una campaña que se inició hace 90 años. Lo que era Olivera lo es Tejada, y así continuarán surgiendo nuevas figuras fabricadas por la izquierda y derecha del país. El objetivo es asociar la corrupción al APRA y mellar su moral ante la opinión pública. La maquinaria editorial y publicista está en marcha y para ello se fabrican nuevos renombres y famas en el campo de la prensa, redes sociales, literatura, historia, economía y otros ámbitos de producción intelectual. Jóvenes, para entender la historia de nuestro país debemos leerlo todo.

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