Durante mi etapa como estudiante escolar y poco después de terminar, no entendía del todo porqué los docentes me hacían memorizar conceptos que al tiempo olvidaba, hacer tareas sin explicar para que me servía hacerlas, usar un uniforme sin explicarme porque tenía que vestirme igual a mi compañeros y así distintas cosas que sabía que tenía que hacer, varios de ustedes deben haber pasado al igual que yo, esta experiencia de hacer X sin explicación previa y ligadas a una autoridad a la que no se podía cuestionar. Cuando los profesores se demoraban en llegar o se retiraban antes de tiempo era un alivio para mis compañeros, como si el carcelero se hubiera ido y por unos minutos estabas libre. Si tenías buenas notas, la pasabas muy bien y de hecho eras recompensado con una serie de halagos por ser muy "inteligente", y ser inteligente era sinónimo de memorizar las clases, escribir tal cual en tu examen y hacer las tareas; y si hacías lo contrario pasabas a ser el "burro" de la clase y esto podía dar dos resultados: Sufrir mucho y lamentarte u odiar mucho el colegio. Aclaro, tuve buenas notas, no me fue mal, fe de ello pueden dar mis profesores que fácil están leyéndome, con algunos que construí amistad y con los que aprendí más en conversaciones durante los recreos y después del colegio, ya en la universidad.
En un inicio me resignaba con la frase: "Así son las cosas", pero mientras van pasando los años la capacidad de crítica, madura, y sabes que esto no puede continuar, que las personas y los alumnos merecen algo más que un sistema con las frases: Cállate, no corras, siéntate, dame tu agenda, llamaré a tus padres y demás amenazas hacia el alumno sean naturales. No quiero poner al docente en un papel de villano ni al alumno en un papel de víctima, digamos que todo es producto de una cadena que debemos romper.
Hace poco, mi relación con los colegios desde una plataforma laboral inició nuevamente, recuerdo que al ingresar de inmediato se me tensó el cuerpo al escuchar a un auxiliar decir: ¡Vuelve a la fila! en un grito a uno de los niños, y así continuaba el día escuchando aquellas palabras que durante mi educación escolar percibí como "normales". Siento que para poder aprender he tenido que desaprender mucho, liberarme.
Darse cuenta que la educación en el Perú definitivamente emula más a una cárcel, que está lejos de un espacio en el que yo como alumno quiero estar; el alumno en general se siente obligado a "estudiar", que en la mayoría de casos va más por memorizar conceptos.
Los alumnos aprenden poco durante las lecciones, en consecuencia salen pésimos en las evaluaciones, según una encuesta de Ipsos Apoyo el 58% opina que la educación en el Perú es mala. El especialista en educación Trahtemberg señala: "Cuando se pide que los alumnos razonen y apliquen dos o tres pasos tienen dificultades lo que nos da a entender que los estudiantes están mecanizados y no razonan".
El humano por naturaleza es curioso, gusta de aprender, siente satisfacción cuando adquiere un nuevo conocimiento, entonces si por naturaleza el hombre goza al aprender ¿qué está pasando con nuestro sistema escolar? Que más pruebas se necesitan para realizar un cambio de modelo educativo y capacitar mejor a nuestros docentes que son los que asumen la responsabilidad en las aulas; las bajas remuneraciones, la falta de capacitación, exigencia y demás factores han hecho caer a la educación peruana en un círculo vicioso de incapacidad.