En este mes se celebra en el Perú y en otros lugares de Latinoamérica el día del niño. Por ello he querido, en esta oportunidad escribir sobre las niñas y los niños, aquellos chiquitines que nos llenan a los más grandes, de risas, alegrías, ilusiones, sueños y esperanzas, esos que son el futuro del mañana y el presente del hoy. Pero la verdad es, que quiero dedicar este artículo no a los niños afortunados, que cuentan con una familia que los quieren, respetan, educan y protegen; sino muy por lo contrario, quiero dedicárselo aquellos niños y niñas que viven en las calles, esos que no son queridos, que son abusados y, que algunos vemos con lastima pero, a la final nunca hacemos nada por ellos.
Las causas que llevan a los niños a las calles son muy variadas, entre ellas : la orfandad, maltratos, negligencia, abandono, explotación infantil, abusos sexuales, pobreza extrema, y otros tantos más. Latinoamérica es una región que alberga millones de niños y niñas de la calle, donde las causan que llevan a los pequeños a las calles son variadas pero los resultados son los mismos: delincuencia infantil, sicarios de 10 y 12 años, prostitución, abusos infantiles, mendigos, analfabetas, muerte, etcétera. Y de allí surge una pregunta: ¿Es ese el futuro que queremos para nuestra sociedad?. Yo creo que la respuesta definitiva debería ser un “NO” imperativo.
La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, fue un gran paso para que los niños y niñas fuesen respetados y valorados, pero creo que en muchos de nuestros países como pasa con algunas leyes, estas existen en el papel pero no en la práctica. Al respecto, siempre me he preguntado, por qué parece importarles tan poco los niños de la calle a nuestros gobiernos: Será porque no votan? O porque no tienen padres que voten?.
Por qué ignorar a los niños más obvios, los que vemos en cada semáforo, en el centro de la ciudad, en un bus, o en cada esquina. Creo que la sociedad civil debe exigir a los gobiernos protección, atención, educación, salud y prevención para ellos y ellas, en definitiva, son un problema social de todos.
Creo que llego la hora de pensar en el presente y en el futuro, de marchar y hacer grandes campañas por la vida y los derechos tanto por los niños y niñas ya nacidos, como de los que aún no nacen. Promover y participar en programas elaborados por las organizaciones internacionales expertas en el área como UNICEF, apoyar albergues, promover la adopción de niños y niñas. Dejemos atrás, esa actitud de voltear a un lado para no ver los ojos de tristeza de un niño de la calle, pongámonos la camiseta de la esperanza, de la solidaridad; participemos, actuemos, aportemos y seamos parte de la solución y del cambio trabajemos porque cada día sean menos los niños de la calle.