Punto de Encuentro

Plurinacionalidad en el Perú: un debate rumbo al Bicentenario

Esta semana tuvo lugar el CADE 2015 en Paracas. Oportunamente, más pareció una plataforma “electorera” para los candidatos presidenciales, que propuestas concretas rumbo al Bicentenario 2021 y una visión concreta de lo que busca para el país. Por ello, es valioso rescatar lo que el polémico Cesar Hildebrant señaló sobre este encuentro del empresariado peruano, haciendo saber que nunca han pensado en el porvenir de la patria y que suelen recurrir a tener Presidentes “alquilados” y “sometidos” para conservar sus intereses.

Sin duda, declaraciones polémicas que en una coyuntura de campaña presidencial, hace repensar varias ideas de hacia dónde va el Perú. Ante esto, en este CADE se ha puesto en cuestión que existen 5 pilares en los cuales debe enfocar sus prioridades el siguiente gobierno: calidad de la educación, seguridad ciudadana, crecimiento económico, lucha contra la corrupción e infraestructura pública. Sin embargo, sobre todo pensando al 2021 y cosa que aún es una deuda del Perú como república, es el tema de la plurinacionalidad y la integración de la población indígena al desarrollo del país. Un tema como este, siendo un país andino y con una gran diversidad cultural, es necesario incluirlo en el debate nacional. Lástima que el empresariado no sepa hay más fuera de Lima.

Desde el retorno a la democracia en el 2000 y luego de los sangrientos años de guerra interna, la población indígena no se ha sentido representada como tal. Si bien los más críticos historiadores pueden sustentar el “mestizaje” de nuestro país, hay un considerable 40% de población indígena, que es una suma importante del electorado y que, no ha podido satisfacer ciertas demandas ante el gobierno nacional. Por ello, en la campaña presidencial del 2011, lo único que pudo acercarse a una propuesta para integrarnos aún más, fue la de realizar una Asamblea Constituyente y, por tanto, redactar una nueva Constitución Política del Estado.

Como sabemos, esta oferta electoral solo aplicaba a cambios del modelo económico, más no a cambios sustanciales a nivel social y de derechos para las poblaciones con menos representación nacional. Ante esto, con ya 15 años de gobiernos democráticos en el Perú, el debate en torno a la plurinacionalidad ha entrado a un callejón sin salida. Ante esto, hay cuestiones a tomar en cuenta: gran parte de la conflictividad social, viene de espacios geográficos donde está ubicada gran parte de la población indígena de nuestro país.

Sabemos que el crecimiento económico es una prioridad para el Perú rumbo a los siguientes años; empero, no se puede hablar de progreso económico, si se continúan vulnerando derechos políticos y civiles de poblaciones menos favorecidas, atentando contra sus tierras, con el único fin de extraer recursos naturales. Experiencias extranjeras reflejan lo contrario a lo sucede en el Perú: en Bolivia, la plurinacionalidad es un debate en crecimiento y el establecimiento de la Constitución Política del Estado en el 2009, da muestras de los grandes avances que se ha hecho en este tema; por otro lado, Ecuador ha seguido el mismo camino, convirtiéndose en un Estado Constitucional de Derechos, al igual que Bolivia, plasmando ideas como “el derecho a la naturaleza” y “los derechos colectivos”, que giran en torno al reconocimiento de la plurinacionalidad de su propia ciudadanía.  

Por tanto, “pensar como país”, algo que el empresariado no lleva a cabo como tal, trae como consecuencia que las desigualdades en derechos y representación se siga incrementando en un país con una población quechua, aimara y pueblos amazónicos, que no pueden estar exentos del progreso del país. No se puede precisar que si “para bien” o “para mal”, la excesiva dependencia de la zona costera, el centralismo de Lima como metrópoli y la ausencia del Estado en determinados lugares del territorio, ha acrecentado esos problemas de integración con la población indígena. Rumbo al Bicentenario, tenemos una oportunidad valiosa: tener un país más inclusivo, no solo con políticas de inclusión social (si de verdad, las del gobierno actual,  podemos llamar así), sino con acciones concretas desde el Parlamento y sobre todo, desde tener un Ejecutivo con la capacidad de tener una “hazaña” constitucional que el país espera desde hace mucho: una Constitución inclusiva, plurinacional y con mayores derechos para toda la población.

Si países pequeños como Ecuador y Bolivia ya han dado avances notables en este avance en lo constitucional y de reformas de Estado, ¿por qué el Perú no?

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