Punto de Encuentro

Talara, el sueño de un león dormido

Acabo de regresar de mi pueblo natal, Talara,  y debo decir que es muy notorio el deterioro de la fuerza dirigencial para mantener la solidez del reclamo de sus derechos.

Es conocido que esta ciudad levantó su voz de protesta meses atrás por una cuestión clara: “Petroperú no estaba respetando el acuerdo local”. Esto significa que la empresa emblemática del norte no había, aparentemente, incluido a talareños que podían considerarse como mano de obra no calificada. Según el Presidente de Petroperú, hasta más del 90% habría sido contratado. Es decir, ellos incluso habían excedido su promesa, de acuerdo a sus propias declaraciones. Pero esto ante la mirada atónita de los talareños parecía extraño,  puesto que jamás se hizo mención al nuevo fenómeno evasor de la ley. Me refiero al tan vapuleado DNI golondrino.

Otro punto a tomar en cuenta son los reclamos civiles contra la privatización de la empresa de manera sospechosa, disimulada, e intencional. Se sabe que esta liberalización de acciones hasta “casi un 50%”, no es más que la pura conclusión a la intención de despojar a los peruanos de este sector estratégico, mismo fraude fujimontesinista. Peor aún, se suman a todo esto las restricciones en las diferentes actividades por las cuales Petroperú hubiera podido posicionarse de modo predominante en el espacio de la venta, producción y exploración del oro negro; y que por causa de un “Intento Antipatriota” le fueron amarradas sus manos hace poco tiempo atrás.

Hoy me puedo permitir decir que la bochornosa falsa promesa de la “GRAN TRANSFORMACIÓN” no fue más que una simple ilusión. Ilusión que por cierto muchos hoy vuelven a usar para engatusar a miles de vecinos soñadores de un Perú mejor.

Suficiente ya con la venta exagerada y abusiva de los años noventa, es la hora en que a los talareños le deberán ser devueltos esos beneficios que a nivel nacional se disfrutaron durante más de 100 años, pues nunca hubo ánimo gubernamental de restituirles esos millones que al erario nacional tanto aportaron sus tierras.

Petroperú no es un elefante blanco, es una idea, es espíritu; pero también es una realidad palpable y física que el Estado Peruano deberá impulsar para el bienestar de todos, y para que de una vez por todas deje de ser la caja chica del verdadero elefante blanco.  

 

NOTICIAS MAS LEIDAS