Ya estamos en plena campaña electoral y los candidatos se empiezan a mostrar más seguido, nos cuentan sobre su actividad política (otros la inventan), nos cuentan sobre sus propuestas (o improvisan un discurso sobre lo que sería un utópico gobierno suyo) y ya vemos un despliegue de propaganda por redes sociales, pero vayamos a lo más importante: Las propuestas. Dentro de todas las propuestas que nos van a plantear, de hecho hay unas a las que les tenemos que prestar mayor atención que a otras, así como también propuestas viables y propuestas que no hay forma de llevarse a cabo, y que tú como votante responsable te darás cuenta de ello, pero claro ¿cómo darte cuenta?, se da cuenta el que está informado, el que lee, en resumen, el que de alguna u otra forma ha tenido acceso a una educación. Basta tener un poco de sentido común para saber que nuestro país necesita con urgencia una reforma educativa, somos un país que pide a gritos educación de calidad y no solo para un sector, educación de calidad para todos, por muy repetitivo que esto puede sonar, la educación es la base de todo. Sin una mejora educativa, lamentablemente, no veremos mayores cambios en nuestro día a día, los niños que asisten a las escuelas estatales o particulares (fuera del nivel A) seguirán llegando desmotivados a casa, universitarios de los que se seguirán burlando en los programas dominicales cual espectáculo circense, colegas que tienen muchos cartones bajo el brazo pero no hacen bien su trabajo y espacios en los que el menos mediocre resalta, después llegarás a tu casa a ver a tu hijo adolescente entretenido viendo a su ídolo juvenil no responder a alguna pregunta de cultural general y te dirá que quiere ser como él. Es así como todo es consecuencia de, una piedra en el zapato que viene desde el colegio hasta donde vayas. Por eso, exijamos que los candidatos nos planteen sus propuestas sobre una reforma educativa real; si no tienes una educación de calidad difícilmente sabrás diferenciar los cambios y si los diferencias verás lo lento que avanzamos.