Punto de Encuentro

Reflexión acerca de la situación del Apra

Ya ha pasado cierto tiempo desde la derrota del 10 de abril, tiempo en el que, considero, ya se tuvieron que esbozar las acciones para que el partido vuelva a tener el arraigo de antaño en la sociedad. Derrota que va más allá de lo electoral y trasciende a un ámbito más profundo, la vigencia del partido y la doctrina aprista en este siglo. El pueblo, con sus votos, premia o censura el trabajo de los actores políticos; esta vez apenas pasamos la valla electoral, coyuntura que debe ser de profunda reflexión para cada uno de mis compañeros, es por eso que el presente artículo expreso mis reflexiones acerca de la actual situación.

Una crítica que debo hacer es que los apristas viven en el pasado, creyendo que estamos en el mismo Perú del siglo XX, estando más preocupados por conmemorar fechas y no por adaptarse al presente político. Además que los viejos apristas son intolerantes con las propuestas e ideas de los nuevos cuadros juveniles, lo que nos impide tener una postura clara acerca de temas coyunturales sensibles que deben ser debidamente debatidos para que se tenga una guía institucional (legalización de ciertas drogas, unión civil, aborto en caso de violación, la nueva ley universitaria, etc...).

Otra crítica que debo hacer es acerca de la estructura organizacional del partido, que no ha dado el salto del siglo XX al siglo XXI, con secretarías a montón en todos los niveles (nacional, regional y local) que en la práctica resultan inútiles; creo que simplificando la estructura orgánica (se puede tomar como modelo una estructura más semejante al de una empresa) agilizará las acciones del partido.

Una muestra singular del atraso temporal del Apra la vemos en la denominación que reciben algunos órganos internos, teniendo como casos en particular las Secretarías De Propaganda y Difusión, que sugiero se pueda renombrar como Secretarías de Comunicación Social y Redes, más acorde con el presente siglo. También es objeto de mi crítica los llamados comandos (como los comandos universitarios apristas o los comandos de acción) que le da una imagen violenta al partido.

Para finalizar, también creo yo que transversalmente a todo esto, debe cambiar la actitud de los militantes frente a la sociedad no política, dejando de lado conductas a veces fanáticas que lo único que hacen es intimidar. Todo esto sumado además al relanzamiento de actividades culturales en los espacios del partido, nos ayudará a superar este bache y lograremos realizar la transición de partido del siglo XX a uno del siglo XXI.

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