Punto de Encuentro

En busca de la sangre del rostro de Mendoza.

15 Febrero, 2017

Anthony Tello

 

Mendoza no puede organizar una marcha contra la corrupción.

La astucia oportuna que cree poseer Verónika Mendoza para hacer vida política en el Perú, se irá derrumbando poco a poco. Los 20 parlamentarios mendocistas -sorry Arana- no es sólo una manera de comprender que aún en estos tiempos, hay ciudadanos muy desinformados. “Un país no se mide por su grandeza ni por su riqueza, sino por el grado de cultura de cada uno de sus habitantes” decía John F. Kennedy. Y es que si colegimos a fondo la coyuntura en la que quiere resurgir la izquierda de las catacumbas, suena irrisorio comprender que aún existen personas que siguen votando por un modelo que fracasó el siglo pasado y que ahora se camufla de “Socialismo del siglo XXI” que no es otra cosa que un marxismo/leninismo convertido en neomarxismo. La misma chola, pero con diferente calzón.

La izquierda encabezada por Mendoza ha hecho costumbre organizar marchitas por cualquier cosa ensuciando y utilizando una facultad popular que se utiliza únicamente para reclamar temas de gran magnitud.

¿Y porque una marcha contra la corrupción no es importante si es dirigida y organizada por Verónika Mendoza? 

Muy simple, por insuficiencia moral. Después del sabor amargo que generó la caída de Toledo y lógicamente la bofetada para la democracia y para quienes marcharon y arriesgaron su vida en la marcha de los 4 suyos, queda de ejemplo que personas con mitomanía, o en este caso, con un pasado repulsivo no puede ser bandera de lucha contra la corrupción.

Mirando hacia el pasado, Verónika Mendoza no se apartó del nacionalismo cuando ella descubrió fraudulencia en su círculo político ¡Falso! Lo hizo porque Nadine Heredia y el ex presidente Humala, dejaron de lado el modelo izquierdista con el que se frustraron en el 2006 para correrse un poco más al centro. Esa misma impotencia que sintió Mendoza la sintió Belaúnde Lossio y muchos zurdos de la época que terminaron por migrar del partido.

Mendoza otrora ponía como “modelo de gobierno” a Brasil. Y ya hemos visto como ha terminado Brasil. Agreguemos sus declaraciones esgrimiendo que Venezuela es un país democrático, y ya sabemos el caos que vive Venezuela en pleno siglo 21. Las supuestas anotaciones en las agendas de Nadine. La cual “nunca escribió en ellas” decía Mendoza. Pero tampoco nunca denunció.

Su junte histórico- y no menos importante- con Manuel Dammert (el que ofreció descaradamente el balón de gas a S/ 12.00). El financiamiento revelado a regañadientes de su campaña y una serie de cosas más.

Entonces (…) ¿Verónika Mendoza tiene autoridad moral para hacer marchas contra la corrupción? Los dejo con la respuesta puntual de Álvaro Gutierrez en una entrevista para un programa televisivo de “Canal N”: “Verónika Mendoza es más mentirosa que Nadine Heredia” (Nadine cría cuervos y te sacarán los ojos) ¡Jua, jua, jua!

 

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