Punto de Encuentro

La unidad que nos separa: escisiones intolerantes en la ideología de género

 

El escenario actual y mediático que se ha generado, sirve para poner de manifiesto las escisiones existentes dentro de la sociedad peruana. La primacía de la intolerancia ha demostrado una vez más, el individualismo exacerbado e impositivo de convivencia nacional de los peruanos.

Existen sectores rígidos y de presión ante las decisiones, opiniones o programas del Estado, queriendo capitalizar las consecuencias del rol estatal y reprimir aquello diferente a sus principios e intereses. Esta es la situación de algunos grupos de la Sociedad Civil que han generado un escenario artificial en las últimas semanas, hablando sobre aquello que nunca ha existido: la ideología de género.

La base fundamental del reconocimiento y respeto a las manifestaciones de diversidad en toda sociedad, se construye a partir del compromiso y tarea ciudadana de atesorar la identidad de igualdad por sobre todas las cosas y viviendo con y en libertad.

Hay momentos y espacios en donde una acción tan sensible y de gestos, puede aportar al desarrollo pleno de las intenciones políticas de aminorar las desventajas sociales, mejorando la calidad de nuestra democracia, en sus diversos estándares. Las religiones no deben juzgar, incidir y “corregir” la vida de personas que, para algunos de sus fieles,  su actuar no es parte de lo que creen debe ser correcto.

Paradójicamente, buscamos que la sociedad en la que vivimos, sea enmarcada en el único y exclusivo modelo de sociedad que aspiramos desde nuestra fe religiosa o conservadurismo social.

La politización de este y otros temas, pondrán en evidencia aquello que se nos quiera hacer creer respecto a temas que se han visto relegados en la agenda nacional y que actualmente puede ser rentable políticamente su tratado y -mala- difusión en la sociedad.

Lo bueno que podemos rescatar de estas últimas semanas es que vamos hacia un escenario de convergencia de fuerzas considerables, aquel que deberá construirse bajo la identidad de todos y respeto a la misma.

El Estado deberá fortalecer y manifestar en hechos y programas, la característica de ser un Estado laico, para llenar esos vacíos desde donde algunos sectores políticos, pretenden desestabilizar y desgastar la relación entre el Estado y la Sociedad Civil.

La distancia que nos separa, es aquella que nos hemos encargado de construir en base a intolerancias alimentadas por una verdad opaca y un éxito ilusorio de las “verdades absolutas”.

 “Solo la verdad es revolucionaria” - A. Gramsci

 

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