Punto de Encuentro

Gobernando construimos Instituciones: rendimiento y reales capacidades en la atención de demandas ciudadanas

 

Para entender el funcionamiento de un gobierno, debemos realizar una evaluación crítica de su rendimiento y reales capacidades.

Esto obliga a considerar relaciones intrínsecas entre el gobierno, el régimen y el sistema político; la construcción de nuevos protagonistas y su participación en la toma de decisiones.

La gobernabilidad evalúa el rendimiento gubernamental, considerando las capacidades que se tienen para poder constituir estructuralmente una manera de gobernar- gobernanza- que permita desarrollar el rol estatal de manera eficiente y eficaz.

Las condiciones de nuestras Instituciones actualmente no permiten tener una estabilidad y normal desarrollo de una gobernabilidad democrática que permitiría dar mayor legitimidad a la toma de decisiones y las consecuencias de estas mismas sobre los ciudadanos.

Nuestro sistema político actual no brinda a los gobiernos, instituciones que se antepongan a las libres acciones de las personas, vivimos en una precariedad que no hace posible un desarrollo y mejoramiento de la calidad de gobierno en el sentido estructural de la relación entre gobernantes y gobernados.

Las Instituciones son construcciones sociales que responden y funcionan hacia objetivos específicos, las cuales conservan herramientas y atribuciones que permiten un ejercicio del poder con independencia a las personas que temporalmente forman parte de ellas.

La legitimidad de un gobierno deviene en dos aspectos que Karl Deutsch considera: una legitimidad por resultados o de ejercicio, la cual se encuentra relacionada con la capacidad de tomar e implementar decisiones que permitan resolver problemáticas donde el gobierno demuestre eficacia y eficiencia ante las demandas ciudadanas. La segunda es la legitimidad por representación, la cual permite fortalecer el equilibrio en la relación entre gobernantes y ciudadanos, esto ayuda a construir una mayor credibilidad en el gobierno, lo cual es fundamental dentro de un régimen democrático.

Parte de los ciudadanos no se identifican con las decisiones que toma el Ejecutivo, menos lo harán con aquello que no los hace sentirse representados. Entonces, teniendo un débil manejo del gobierno y poca capacidad de reacción esperada ante situaciones adversas y continuas, se presenta una crisis que agudiza la situación polarizada en la que siempre nos deja inmersos un proceso electoral.

En tal sentido, queda pendiente mejorar la atención que nuestras Instituciones le están dando a las demandas ciudadanas y las consideraciones que estás tienen respecto a las reglas formales e informales bajo las cuales se estructura una sociedad, como bien lo plantea Douglas North.

En el país necesitamos que nuestras Instituciones se aperturen a la sociedad civil debidamente organizada y con propuestas viables y trabajadas en base al conocimiento y estudio real de su estado problemático. Que los gobiernos trabajen en la mejora de la gobernabilidad y esto nos lleve a un fortalecimiento de nuestro aparato estatal, lo cual permitirá mantener activas y sólidas las formas intrínsecas de relación entre el gobierno, régimen y el sistema político.

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