Punto de Encuentro

Un remanso en el debate político para volver a él con más fuerza

Reflexiones a partir de nada

En el más cabal de sus significados, la poesía es un atributo del pensamiento y la sensibilidad unidos inseparablemente, que permite recibir, intuir, sentir, procesar y gozar mensajes de la naturaleza y de la vida y expresarlos en formas, colores, sonidos, palabras, ritmos que eleven hasta la plenitud del goce, sensaciones conmovedoras del alma.

La poesía no es un arte, es la suma de todas las artes. Existe en función de la percepción humana y también fuera de ella. Es el receptor de alta sensibilidad, quien la recoge de su medio y la reivindica tras refinarla en los meandros de infinitas cuerdas. Cuando no, sigue siendo poesía inmóvil o enclaustrada en los dictados de la materia.

La poesía es un producto cultural y a la vez hechura de la naturaleza, en un eterno proceso de torno y retorno. En tanto producto cultural se mueve al ritmo de las preferencias sociales de cada espacio y cada tiempo. En tanto hechura colectiva, no tiene tiempo, es inmutable; y en tanto individual, es libre, no sujeta a parámetros, reglas, o modelos; no sometida a impugnaciones, sacralizada solo por el tiempo, reivindicada únicamente por él. No es pasible de críticos ni de calificaciones.

También se vive en poesía y se muere en poesía aun cundo ésta sobreviva convertida en una cárcel perdurable.

La poesía no es privativa del idioma, aunque la cultura la asocia más con él que con cualquier otra realidad o forma de expresión.

La poesía tampoco es un barniz que cubre otras expresiones del espíritu o de la naturaleza, porque es ella en sí misma, a veces inmateria sujeta a la materia; otras, sencillamente desnuda.

Finalmente: "Podrá no haber poetas, pero habrá poesía" (Becker)

Algunos preguntarán, y entonces ¿qué es el arte?

Ese tema de debate, dejémoslo para aliviar futuras tensiones, lo prometo.

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