Punto de Encuentro

Cero racionalidades

 

“No, no, no y no. Alan es culpable”, dicen los caviares tapándose los oídos, agachando la cabeza y cerrado los ojos.

Cuando se trata del ex presidente Alan García, las racionalidades quedan de lado. Los enemigos de García siempre han buscado lo ilógico para incriminarlo. “García tiene comprado el Poder Judicial”, una imputación risible cuando enrostramos el autogolpe del 92 y los cambios de jueces, vocales y fiscales a conveniencia del dictador Fujimori para manipular a diestra y siniestra uno de los poderes del estado. “García se libró de la cárcel porque prescribieron sus delitos”, otra farsa inventada por la izquierda marxista de los 90, la misma que apoyaba a Fujimori por lo bajo y al día siguiente del autogolpe decidieron reabrirle la denuncia constitucional de enriquecimiento ilícito-por orden de Alberto Fujimori- denuncia que ya había sido juzgada y de la cual ya había sido absuelto, hecho que fue cerrado en el trayecto fujimontesinista nuevamente, gracias al oficio que emitía la Corte interamericana de los Derechos Humanos, donde exigía se cierre el caso por ser ilegal e indebido. “Alfredo Zanatti declaró que García le dijo: ¿Cómo es la mía? Referente a la coima de los dólares MUC” Acto montado por el régimen fujimontesinista en el 95 para contrarrestar al aprismo y poder reelegirse descaradamente, esa patraña fue desmentida por el propio Zanatti en enero del 2001, cuando declaró que había sido secuestrado por 3 meses y amenazado por el gobierno de turno intermediario por el ex ministro Antoniolli y el entonces comandante Huamán Ascurra para que inculpara a García, si en caso no lo hiciera, su hijo y su familia irían a la cárcel. Podría dejar muchos ejemplos más, involucrar a personajes como el ridículo de Fernando Olivera y su informe LARC, que no era otra cosa que un panfleto lleno de inexactitudes y cuentos para hacer dormir a los niños, o al reciente bisoño Sergio Tejada, esgrimiendo su informe final después de 4 años y medio de investigación en una megacomisión que le costó 28 millones de soles al Perú, “Al señor García no se le encontró ni enriquecimiento ilícito, ni desbalance patrimonial” acotaba Tejada en otrora pleno del parlamento. Pero no, a la izquierda caviar le importa un comino los informes y se soban el cuero diciendo que Alan García sí la sabe hacer. Las iniciales “AG” en la agenda de Marcelo Odebrecht, busca abrir un nuevo sensacionalismo en la población, parecido o igual al que se abrió en la década de los 90, publicando titulares como los del semanario “Hildebrandt en sus trece”, donde le abren el paso a la elucubración y supuestos, pero no hay nada concreto. El proyecto Olmos era el sueño de mi abuelo como agricultor, de mis tíos octogenarios dedicados al mismo rubro y desde 1908-el primer gobierno de Leguía-se pensó y se empezó a trabajar en el gran plan de irrigación a la cabeza del autor y ejecutor Carlos Wood Sutton, se continuó en el oncenio leguiista, pero la dictadura de Luis Miguel Sánchez Cerro, ciega y asna como su miserable carrera política, paralizó el proyecto y tiró al abandono el ansiado proyecto. El sueño llegó a la realidad al fin gracias al gobierno del prófugo Toledo en su primera etapa, la segunda se firma en el gobierno de García, pero vaya realidad, el contrato no dependía del gobierno central, sino del gobierno regional. ¿Qué tiene que ver el gobierno central con García a la cabeza, con los convenios o contratos que hace el gobierno regional? Son entes totalmente distintos, pero como dije al principio de este relato, los enemigos del aprismo, tal cual en la era Haya de la Torre, inventan infamias y calumnias para desprestigiar la gran labor aprista para con el país. Hay acusaciones directas contra Macri, Santos, Toledo, Ollanta, Uribe, el fallecido Chávez, pero a la izquierda caviar les arde el hígado que todos caigan menos Alan y no les queda otra que arrodillarse ante Alan inventando infamias como esa de: “La sabe hacer”, eso es utilizar el odio antes que la racionalidad, el odio ciega y calla. No caigamos en bajezas, en 93 años el APRA ha visto pasar a sus enemigos, a los que los acusaban de mil cosas, hoy esos enemigos están prófugos, muertos y olvidados. Estoy seguro que pasarán 93 años más y el APRA seguirá aquí, de pie como siempre, luchando contra toda vicisitud que se le presente.

 

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