Por Juan Carlos Mejía Seminario.
Con el título de éste artículo inicia el Evangelio de Juan. Jesús era la Palabra. Y Jesús era Dios. Existió desde el principio. Con este inicio Juan, el apóstol, empieza su evangelio que desarrollará con fuerza la divinidad de Jesús. Sin embargo, desde la primera vez que lo leí me di cuenta de la centralidad de la Palabra. La Palabra(Jesús) era Dios.
Cuando leí uno de los libros de JK Rowling de Harry Potter, el último, me fijé en un concepto vital que reafirma el párrafo anterior. Dumbledore le dice a Harry: “ La Palabra es la fuente de Magia más Poderosa que existe Harry” .
La Palabra es Poderosa. Sin duda. Puede levantar, edificar y también derribar los edificios más grandes. Nadine Heredia y Humala en el 2011 ingresaron a quedarse 15 años en el Poder. Utilizarían una figura que usaron los Kirchner en Argentina. Alternarse entre ellos en el Gobierno. Desde el primer día Nadine Heredia empezó su trabajo para apoderarse del Estado en una Dictadura encubierta.
Hubo alguien que usó la palabra y derribó este plan malévolo. Usó solo 2 palabras poderosas. “Reelección Conyugal”. Fue Alan García. Quien en una entrevista televisiva dijo que estaba en marcha un proyecto de Reelección Conyugal, de una Dictadura encubierta. Y que por eso se usaban todos los recursos del Estado para tal fin. Esa estocada hizo que el país despertara de su letargo. Y activamente empezó a condenar a Nadine Heredia.
Fueron solo 2 palabras, las que derribaron todo un proyecto. Fueron demoledoras. Apuntó al Corazón. La Fuerza de la palabra. Fue una definición de una Genialidad sin igual. Evitó que un modelo corrupto y depredador se instale en el Perú. El Perú, nunca ha valorado en su real dimensión la contribución patriótica de García. A partir de ahí se obligaron todos los partidos de marcar distancia de tan repudiable proyecto.
El Perú, de no haber sido por Alan García, hoy estaría viviendo una siniestra Dictadura, corrupta y tal vez violadora de los Derechos Humanos. No reconocerlo no solo es mezquindad sino maldad preñada de ingratitud. El Perú tiene una deuda con García Pérez. Ni más ni menos.