Más allá de las preferencias políticas sobre Alberto Fujimori, su trayectoria política ha dejado claro que siempre ha sido él quien ha asumido la toma de sus decisiones, aun en los momentos más complicados en su carrera política. Recordemos algunos episodios donde se afirma su personalidad.
Tras los vladi-vídeos y aun teniendo un considerable respaldo popular, Fujimori decidió renunciar, y sin decirlo a su entorno, se adelantó a la oposición y planteo su estrategia de escape. Siempre intentó ser él quien pusiera el escenario, incluso para el de su "caída". El 16 de setiembre del 2000, en mensaje a la Nación, adelantaba las elecciones, dejando como plazo un año para los nuevos comicios, donde él no participaría. Ni su bancada, ni sus ministros, mucho menos sus aliados en las fuerzas armadas, ni los agentes del capital internacional lo sabían... ni les convenía. Incluso surgieron los rumores de que las fuerzas armadas y los empresarios pretendían dar un golpe de Estado con la finalidad de mantener en el poder a los neoliberales.
Según Henry Pease, la embajada norteamericana tenía la intención de que Fujimori culminara su periodo. Los dueños de los canales de televisión en ningún momento se abrieron a otras fuerzas políticas aun con lo bochornoso de los primeros vladi-vídeos. Tenían claro que si Fujimori caía, ellos caían con él. Sin embargo, más allá de la comunidad política, el hecho que se demostrara que Fujimori era corrupto no alteraba la cotidianidad de la mayoría de peruanos; va a ser, más bien, con la fuga de Fujimori que los sectores populares lo abandonarían, y como siempre en la historia del Perú, cuando los sectores populares intuyen que un líder populista ya no los beneficiará, respaldan uno nuevo que los convoque (C.Franco:1991), sea este de izquierda o de derecha, sea militar o civil.
Con esta decisión Fujimori mostró lo poco que le interesaba el modelo económico, el régimen político o lo que podían pensar de él los peruanos, y mucho menos lo que le esperaba a su movimiento. Alberto planteaba el adelanto de las elecciones como estratagema que le permita tener tiempo, entretener a la oposición y preparar su fuga. El 14 de noviembre viajó a la cumbre de la APEC en Brunei en medio del escándalo y cinco días después renunció desde Japón vía fax. Con ello Fujimori, aun en la derrota, sorteaba una estrategia que lo mantenía fuera de alcance de la justicia peruana.
En las elecciones 2001, Martha Chavez, Luz Salgado y Carmen Lozada habían conseguido curul en el parlamento representando al fujimorismo. Podemos decir que fue su momento de resistencia. Posteriormente, analizando la baja popularidad del gobierno de Alejandro Toledo, Fujimori suponía que podría presentar una candidatura presidencial y una representación parlamentaria en el 2006 que pudiera blindarlo, y nada mejor que monitorear el procesos electoral desde cerca. Entonces, decide el 6 de noviembre de 2005 viajar a Chile y establecer desde ahí una mejor coordinación con sus correligionarios en el Perú. Otra vez vemos a un Alberto Fujimori que plantea una estrategia que busca hacerlo avanzar. Y aunque el país vecino luego permitiera su extradición (y aunque quizá su cálculo no fue el mejor), seguía él pensando en el poder. El 2006 Martha Chávez, la candidata fujimorista, alcanzó un 7% en las elecciones presidenciales y 13 congresistas. Y pese a que hicieron alianza con el gobierno aprista, no les alcanzó para poder blindar a Alberto.
En Chile, cuando se hablaba de la posibilidad de la extradición al Perú, durante el 2007, Fujimori plantea una nueva estrategia para eludir la justicia y se lanza como candidato al Parlamento japonés usando su segunda nacionalidad. Buscando su regreso a Japón y la inmunidad parlamentaria. Si bien esto tampoco le resultó como quería, otra vez no se cansaba de entregarse a la disputa del poder. Y teniendo a su hija Keiko como congresista, comienza él a impulsar el liderazgo de ella y traza el camino de su candidatura para el 2011. El 22 de setiembre del 2007 Fujimori fue extraditado al Perú y comenzaría el proceso judicial que terminaría el 7 de abril de 2009, donde fue condenado a 25 años de prisión. Sin embargo, la cárcel dorada y el régimen de visitas diarias le permitía a Alberto mantener el liderazgo del fujimorismo y la toma de decisiones sobre el actuar de su movimiento.
El 2011, recordemos que la campaña fujimorista se basó en la promoción de la figura de Alberto Fujimori: bailes, fotografías, personajes, las obras realizadas, la defensa de la constitución. Todo era en función a la imagen de Alberto. El fujimorismo pasó a la segunda vuelta alcanzando un 23% que le posibilitaba también 37 escaños en el parlamento. Era la confirmación de la estrategia "Keiko presidenta" que le permitiría salir en libertad y regresar a la arena política.
Si bien su capital político se había incrementado, al frente tenían a uno de los gobiernos cuyo ideario se había establecido en contra del fujimorismo. Humala no cedió ante la presión por el indulto. Y mientras, los años pasaron. Keiko asumió una voluntad por alcanzar el gobierno alejándose de la agenda "Fujimori libertad" y le hicieron entender que si replicaba la estrategia del 2011 no tenía oportunidad para el 2016; y es ahí que intenta renovar el fujimorismo y establecer su propio liderazgo, que quedó evidenciado con la elaboración de la lista al congreso y el discurso utilizado en la campaña electoral: "nunca más un cinco de abril", no reelección de algunas figuras albertistas. Aun así, el ataque efectivo de los antifujimoristas de golpear a Alberto para frenar a Keiko fue efectivo y PPK canalizó y amplió esta posición y alcanzó el gobierno. Para el común de la gente, Keiko con el 40% de respaldo electoral y 73 congresistas asumía eficiente como heredera de Alberto. En lo interno, Alberto se daba cuenta que su estrategia se caía, a Keiko le interesaba más ser presidenta que la libertad de su padre. "Keiko presidenta" dejó de ser su ticket de salida.
En estos días vemos como Alberto Fujimori tiene la voluntad de jugar él solo su posibilidad de libertad, al no tener respuesta de la bancada de Keiko. Ha iniciado victimizándose a través de redes, intentando sensibilizar al electorado fujimorista y con Kenji tiende puentes al gobierno. Estamos presenciando cómo Alberto iniciará una nueva estrategia para dejar la DIROES y lo expresado por Kenji da a notar que la buscará aun en contra de los congresistas que alcanzaron curul a costa de su apellido.