Por Juan Carlos Mejía Seminario
Cuando nace el Aprismo en el siglo XX nace por primera vez la política en el Perú. Antes de su aparición la política era semejante a lo que vivimos hoy. Los amigos se reunían y formaban un club de amigos para llegar al Poder y repartirse el Presupuesto. No había planes de Estado. No existían políticos que previamente eran filósofos y planteaban una visión de Estado. Ni planes a mediano plazo ni a largo si quiera. No existía nadie que hable de reformas del Estado, ni nada de aquello. Apareció Haya de la Torre y el APRA y nació la política con sentido.
Era obvio que un caudal de tanto conocimiento de Estado y con el carisma trascendente de Haya causara problemas. Pues ya no era alguien a quien la prensa, los ricos o los militares podían manejar. De pronto un hombre provinciano y sencillo apelaba a la gente, a los pobres, al país milenario. Le pedía al pueblo mismo a ayudarlo a hacer país. Un tipo no manipulable y con un partido provinciano de cobrizos se convirtió en un peligro para los intereses de siempre. A todo eso se sobrepuso Haya de la Torre. A todo eso y a más. Acusaciones injustas y dolorosas. Desde asesino a narcotraficante. Décadas sin respetar ese movimiento provinciano. Cuando muere Haya de la Torre, cuentan muchos testigos que varios en Lima se frotaron las manos. Al fin se murió el APRA dijeron. Nunca imaginaron que apenas 7 años después un discípulo suyo continuaría cerrando el paso electoral al comunismo. En 1985 Alan García hizo lo que Haya había hecho en 55 años. Había mantenido al margen al marxismo. Alan derrotó al comunismo. Eso no fue perdonado. Reeditaron los viejos ataques. Asesino, Narco y Ladrón. El APRA se defendió. Pues lo hizo como siempre. Sus militantes se movilizaban en todo el país explicando en cada casa la verdad. Al menos el punto de vista aprista. Eso siempre funcionó mientras las comunicaciones eran como siempre. Periódicos, Radio y luego TV. El APRA tenía un partido suficientemente afiatado. Podía con su sola organización movilizar y con la radio “bemba” bastaba. Caminaban, visitaban y convencían. Primero a la familia. Y luego a los amigos.
Durante la persecución el APRA bajo el innegable Liderazgo de Haya de la Torre para protegerla creó una serie de paradigmas, himnos, formas, cánticos, incluso medidas de emergencia. Como por ejemplo casarse entre apristas. Esa forma casi militar era vital para sobrevivir. El APRA tenía un Jefe. No un Líder. Una disciplina casi militar. Era un movimiento anárquico sindicalista ideológicamente, pero al mismo tiempo jerárquico. Era Libérrimo y dictatorial al mismo tiempo. Defensor de Derechos Humanos y Sociales, pero militar en su estructura para poder defenderse de la persecución. Eso funcionó y funciona en Dictaduras. Pero el APRA ya empezó a tener problemas de estructura y modernidad cuando ya no había dictadura abierta. Algo servía, cuando una sutil andanada de ataques de la prensa encima y los golpes de siempre. Pero en democracia plena los militantes apristas opinantes como siempre, cultos siempre, opinaban que debía la democracia llegar a las estructuras del partido. En 1985 al llegar Alan, este implementó algunas medidas de ese tipo. Abrir los brazos a los demás peruanos, fue una brillante forma de romper el veto histórico. Y lo logró sin duda. Luego de ese Gobierno al terminar en 1990, ya en 1992, Alan García fue elegido nuevamente Secretario General y se disponía a profundizar más medidas de apertura y de cancelación del viejo modelo de la estructura militar del APRA pero apenas 2 meses después en Abril Fujimori abrió otra dictadura. Eso obligó a mantener el viejo sistema estructural de siempre. Luego al volver al Perú García en el 2001 recorrió el país llevando el mensaje aprista. Pero no se reformó el sistema. Otra vez en democracia, el partido exigía abandonar el viejo sistema militar y aplicar democracia interna absoluta. Respeto a la voluntad de los militantes. Toledo a través de Olivera (Ministro de Justicia) le reabrió el proceso de “El Frontón” contra Alan García. Este ataque permitió que el viejo modelo estructural partidario continuara. Y en el 2006 nuevamente el APRA bajo el innegable liderazgo de Alan García volviera a romper el cerco histórico.
En el 2011 Facebook era líder mundial en redes sociales informáticas. Justamente en el 2011 las redes sociales estallan como un fenómeno sin precedentes. La militancia no fue ajeno a la velocidad de las comunicaciones. El deseo de democracia interna empezó a ser reclamada en forma inusitada. La mundialización de las comunicaciones permite que todos estén informados en tiempo real de todo lo que sucede en el mundo. La informática expresada en las redes sociales en realidad era una llave stilsen aventada a las viejas estructuras del partido. La militancia sintió con ellas la oportunidad de despedazar la militarización histórica del APRA. Ahora todos tenían información. Ahora todos eran iguales. Ya todos podían ser personas actuantes. Basta de estructuras rígidas. Si el APRA es paladín de Derechos debe respetar la opinión y los votos de su propia gente. Esta realidad actuante, que permite una movilización social mayor, pues con un celular puedes tomar fotos, grabar conversaciones y ponerlas a disposición de todos permite un sistema de juzgamiento social veloz. Y esta nueva situación no fue debidamente analizada en las elecciones del 2016. A pesar que muchos advertíamos de que si el APRA no daba pasos concretos para su profunda modernización podía colapsar el 2016. Hoy las redes sociales exigen ciudadanos plenos. Pero también el APRA necesita ingresar con una estrategia poderosa este campo. En el 2016 mientras los militantes hacíamos lo de siempre. Visitábamos a las familias, a los amigos para convencer, los adversarios colgaban fotos, videos una y otra vez en las redes. Antes, los militantes apelaban a que una vez que atacaban, el APRA se defendía en su pobreza con la palabra. Pero ahora las redes permiten machacar conceptos una y otra vez contra el viejo partido y su candidato. Y si el APRA no moderniza su estrategia de defensa. De repetir machaconamente sus argumentos en las redes pues nos aniquilarán siempre. Para eso debemos implementar no solo una estrategia hacia afuera. Sino también hacia adentro.
Plantearé algunas ideas al respecto: 1) La elección de los Secretarios Generales Distritales, Provinciales, Regionales, Nacionales deben ser mediantes elecciones directas. 2) La eliminación de los Congresos eleccionarios. Los Congresos deben ser estatutarios, ideológicos, doctrinarios, de planes de gobierno, pero no eleccionarios. 3) Los procesos eleccionarios internos deben ser realizados, dirigidos por la ONPE totalmente. Ya no solo supervisados. 4) Los recursos de impugnación deben ser resueltos por el JNE en última instancia. 5) Debe el APRA tener una regulación interna que sancione los agravios en redes sociales. Los problemas deben seguir su tamiz interno. 6) Debe el APRA tener un Fiscal partidario que acuda a la Justicia interna y externa cuando un aprista cae en delito. 7) Debe eliminarse la permanencia eterna de los dirigentes. 8) Debe prohibirse el nepotismo partidario. Nunca más el hecho de ser pariente del Secretario General del APRA debe ser suficiente para ocupar cargos partidarios. 8) Deben descentralizarse las decisiones del partido. Las bases deben tener sus candidatos mediante un sistema eleccionario limpio. Y eso debe ser un año antes de las elecciones. Deben ser abiertas las elecciones para candidatos externos. 9) Las regiones deben tener la facultad de inscribir sus candidatos sin necesidad de esperar las credenciales y autorizaciones de Lima. 10) Debemos tener una visión de desarrollo actualizada de cada distrito, provincia, región y del país. Debemos tener actualizado nuestro plan de Gobierno. 11) El local partidario debe ser usado para talleres no solo de formación de cuadros políticos sino también cuadros gerenciales, de gestión pública.
El APRA tiene en sus manos su futuro cara al siglo XXII. Sino entiende que la transparencia es vital pues será imposible recuperar la imagen de partido sólido. El APRA ya llegó al Siglo XXI. ¿Llegará al Siglo XXII?. Pues está en sus manos. Ni más ni menos.