Punto de Encuentro

Recordando a las galletas Chaplin

¿Quién no ha probado las galletas Chaplin? Yo las recuerdo más como unas galletas que podía comprarlas solo en los paraderos y a los ambulantes que subían a los micros, hace un par de décadas atrás. Imaginaba que eran unas galletas artesanales creadas por algún ingenio “lorcho”, que quizás creó también los “canutos” azucarados o el maní confitado.

Pero mi mamá me contó que fueron los comerciantes japoneses quienes crearon las “Chaplin” en Lima, así como muchos otros lo recuerdan.

Los primeros inmigrantes japoneses que llegaron al Perú no solo trajeron sus costumbres, sino también su comida. Y entre la comida, estaban las Chaplin, aunque su nombre en Japón era senbei. Los pocos ingredientes y la facilidad con que se preparaban estos “senbei” hizo que algunos de estos japoneses las consideraran como un negocio redondo.

Ya por los años 30, funcionaban pequeñas fábricas artesanales de galletas Chaplin en Lima cuyos dueños eran japoneses, que preparaban las galletas inspiradas en el senbei de Japón [1].

En aquellas épocas, aún no eran conocidas como Chaplin, sino como “galletas de estilo japonés” [2]. Se podían comprar en las pulperías y chinganas de japoneses que, por cierto, eran numerosas en aquellos tiempos. Existieron varias fábricas distribuidas en Lima y Callao, como la de Nagatome [3], Asay, Inamine o Miyasato, por nombrar solo algunas.

Con el tiempo, casi todas estas fábricas cerraron. La única que sobrevive en la memoria de muchos es la de Miyasato del Callao, que estuvo funcionando incluso en la década de los 80.

No hay mucha información sobre estas fábricas, solo algunos testimonios de quienes las recuerdan con nostalgia y uno que otro diario de la época. Al parecer, cada fábrica tenía su sello característico. Podía ser el apellido del fabricante en caracteres japoneses (kanji) o algún dibujo alusivo a Japón (como una flor de Sakura) o la imagen de Chaplin, que es como ahora las conocemos. Lo curioso es que, al parecer, esa imagen de Chaplin era originariamente la imagen de un fabricante japonés del Callao (al parecer Miyasato).

Me contaron, a modo de nostalgia, que las galletas que llevaban este sello eran fabricadas por un japonés en el Callao. En cada galleta, colocó su propia imagen, incluyendo su pequeño bigotito que estaba tan de moda por aquellas épocas, que hasta el mismo Chaplin usaba [4].

Parece que, con el tiempo, la imagen del fabricante japonés (con el bigotito) fue distorsionándose y la gente terminó por relacionarla más con la imagen de Charles Chaplin, el cómico de moda en aquellos días. Tal y como ahora las conocemos.

@JiritsuJP

[1]Juan Haruo Inamine.

[2]Diario La Prensa.

[3]Diario Peru Shimpo.

[4] Juan Kazuo Fujimoto.

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