Punto de Encuentro

Maritza

14 Septiembre, 2017

Miguel Angel Romero

La chica perfecta. Hubiese sido la novia soñada de cualquier chico peruano de la época en esa Lima racista-clasista de los 80 y hasta ahora muy conservadora, por no decir otra palabra. Don Enrique Miguel Garrido Lecca Higginson y Doña Marina Yolanda Risco Bohl, conformaban una familia limeña, católica de clase bien, que había vivido el alumbramiento de 4 hijos varones antes de llegar  la anhelada hija mujer. Maritza era “La mujercita esperada”, “el conchito” que cerro “la fábrica” de los Garrido Lecca- Risco en 1965.

Maritza estudió en el Colegio Sophianum en San Isidro. Posteriormente danza clásica y contemporánea para luego seguir con la carrera de  Educación en la Católica .Encima era endiabladamente hermosa, con una cintura y nalgas que invitaban naturalmente a los más "oscuros pecados" y herejías amatorias infinitas, de tal magnitud, que creo que hasta nuestro salvador Jesucristo, dudaría en perdonar. Su silueta se conjugaba excelsamente con sus bellos ojos moros, que hablaban sin hablar. Una chica bien de Lima, “blanquita”, de voz femenina y sosegada, de nítida dicción. De sensibilidad artística demostrada, con la que estoy seguro para colmo de los colmos, se podría haber tenido una excelente e inteligente conversación de arte al menos, muy diferente a  la obtenida con cualquier integrante de “Esto es guerra” por ejemplo. En resumen y siendo muy claros, Maritza parecía ser  un  “celestial pastelito” que escogió el camino del terrorismo, siendo este sendero, desde mi punto de vista totalmente injustificable.

Pero.. ¿Qué pasó con ella..?¿Por qué escogió ese sendero en la vida?¿Que cosas pasaban por su cabeza para tomar esa elección?

Es muy difícil saberlo, posiblemente eso de “tenerlo todo”, un viaje a Cuba el 86  y su tía senderista, la ex monja Nelly Evans Risco, fueron algunos de los motivos principales de su historia con Sendero.  Ampliando más en este intento de dar respuesta a tan enormes preguntas, citaré al genial sociólogo peruano Gonzalo Portocarrero,  quien creo, lo puede expresar mejor que yo:

"Ellas (Maritza y su tía) llegan (a Sendero Luminoso) por un sentimiento de culpabilidad, de sentirse privilegiadas en un mundo donde reina la injusticia"  y añade:

"Sienten este privilegio como algo totalmente injustificado, como algo que tienen que de alguna manera pagar..”

Aunque el análisis de Portocacrero me parece excelente, sinceramente todavía no me satisface del todo, pues creo que solo la propia Maritza Garrido Lecca podría ya contestar estas preguntas, luego de 25 años entre rejas, ahora desde la profundidad de su corazón:

¿Qué pasó Maritza, que pasó?  -  Y a nosotros mismos, a nuestros corazones:

¿Hemos aprendido como sociedad algo después de lo que pasó?¿Qué podemos hacer para evitar que rebroten más camaradas "Lolas" o "cachetones"? ¿Sólo la violencia sería la única solución para evitarlos? ¿O tenemos nosotros mismos desde la posición donde estemos reflexionar en soluciones que nos unan?. ¿Destruir o construir lo ya avanzado?. Los invito a nunca olvidar lo que paso , no para guardar rencor sino para evolucionar. Amén.

Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado

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