Punto de Encuentro

La tierra de Duterte

El inicio de la campaña brutal que se viene ejerciendo en contra de las drogas para “desinfectar” las calles de traficantes y consumidores, ejercido por el mandatario Rodrigo Duterte, elegido en junio del año pasado (2016), comenzó con la promesa de terminar con la amenaza de las drogas, manteniendo un discurso sobre la matanza a los líderes y dirigentes de los carteles de drogas y, asus protectores – aquellos coludidos con el apoyo de la no sanción por parte la ley -, en la que se encuentran frases con el mismo sensacionalismo de Trump: “Háganlo ustedes mismos. Si tienen armas, tienen mi apoyo”; generando el desquicio ciudadano sobre la desprotección de sus derechos que se viralizado por la Operación Tokhang (llamar y alegar) – a la que se le ha presentado un recurso de amparo por el Centro de Derecho Internacional (Centerlaw) y ha sido criticada por la Iglesia Católica y observadores internacionales  – y que según Amnistía Internacional lleva actualmente más de 12.500 personas asesinadas en un recuento contabilizado, en dondela policía asegura haber acabado con 3.800 criminales en defensa propia; y en inicios del año ya se habían producido más de 52.00 detenciones, 7.052 fallecimientos,así como 6.8 millones de casas fueron “visitadas” en el proyecto, lo cual implicaba la “persuasión” por parte de las autoridades competentes para el cese de actividades delictivas.

Hoy en día, se habla de “La lista”, de la cual seasegura su existencia, aunque nadie antes la haya visto, de la que se especula que es una lista donde las autoridades han elaborado una gran base de datos con todas las fichas judiciales, con apoyo de la policía secreta y, la información de informantes y chivos expiatorios; que se presenta como una recopilación total de los actos delictivos, lo más probable con temas relacionados a estupefacientes, en donde se sentencia a los presuntos rompedores de la ley de hierro y a sus familiares – testimonios afirman sobre la actividad que se destaca en los actos. Muchos de los acusados son pequeños Runners, aquellos que ejercen el papel de correo entre los consumidores y los camellos de poca monta, que a cambio de sus servicios, se quedan con un pequeño porcentaje de la mercancía; además de encontrarse un índice de Mistaken Identity como el del joven Kiam de los Santos, estudiante de 17 años, al cual, agentes se los llevaron a rastras de su cama antes de ejecutarlo; generando además un congestionamientos en las cárceles, a lo cual los funcionarios públicos no pueden responder; agregando a ello un alto índice de muertes extrajudiciales a plena luz del día por múltiples encapuchados.

Al igual que en todo lugar, existe lo que se conoce como la resistencia, en donde la Iglesia Católica, que ha suplido el papel,se ha erigido como el gran contrapoder hacia Duterte en la guerra contra las drogas, donde iglesias como la San Roque y los curas filipinos proveen de ayuda sacando de las calles a miles de drogadictos – los que consumen el Shabu, una sustancia parecida a la metanfetamina yonquis filipinos -- que consumen los a los que se les ofrece asistencia médica y refugio de los escuadrones de la muerte, además de ello, se les provee de un papel que certifica su participación en la DACA, un tratamiento antidrogas financiado con el dinero municipal; en donde la situación no se trata de curarlos o rehabilitarlos, sino más bien de salvarles la vida.
¿Acaso es una verdadera lucha contra el cáncer que se desea repeler? ¿Quiénes son los más afectados a su integridad? ¿Políticas desquiciadas con matanzas alguna vez han tenido la razón de ser o han conllevado a la solución de lo que se preveía? La verdad es que a ninguna respuesta es favorable para el pueblo filipino, pero sí para la toma del poder que Duterte somete a su pueblo usando como instrumento al miedo.

 

NOTICIAS MAS LEIDAS