Punto de Encuentro

¿Y tú, pudiste ver Atacada?

Debo confesar que el título que había elegido para esta entrega era: "¿Y tú, ya viste Atacada?". Sin embargo, circunstancias lamentables me obligaron a cambiarlo. Su director y guionista, Aldo Miyashiro, informó, hace dos días, que las cadenas de cine decidieron reducir el número y horario de salas. Concretamente, una semana de estreno y ya le habían bajado la llanta al gran equipo profesional que trabajó en la producción de la cinta. Como peruano me siento decepcionado de "las reglas de juego".

¿Acaso no se han encontrado ustedes con salas vacías al ir a ver cine "comercial"?, ¿Por qué la apuesta solo con lo que llega de Hollywood? Y, que quede claro, me doy la licencia de generalizar porque soy testigo que la misma suerte han sufrido el cine independiente, el europeo y el latinoamericano.

Desde hace 13 años en cada espacio de radio y TV que tuve siempre intenté promover el cine peruano -mucho tiempo ha pasado, poco se ha logrado-. Considero que la única forma de sacarlo adelante es retroalimentarlo, apoyarlo todos. ¿Cómo exigimos una buena producción si no compramos una entrada? ¿Cómo quieren las salas que haya un público para esas películas si no acostumbramos a la gente a ver producto nacional? Sin las dos anteriores nunca habrá una industria cinematográfica en el país y, por ende, tampoco interés profesional por perfeccionarse en este arte y ofrecer un mejor producto.

Qué lástima que queden pocas líneas para hablar del filme. Porque sí, esa era la idea. Has sido valiente, Miyashiro. Has mostrado la cruda realidad. Has ido más allá de la cobarde violencia de género. Has desterrado prejuicios mostrándolos con ese lenguaje tan tuyo. Has hecho que los espectadores no solo se conmuevan o escandalicen sino que también sientan esa "Teoría del dolor". Has puesto en la pantalla grande un problema que viven miles de mujeres todos los días. Un drama que si no nos toca no nos duele. ¿Qué injustos somos, no? Tan injustos como "ciegos" porque la impunidad y la corrupción nos carcomen desde siempre y nos mantienen en el subdesarrollo.

Y a aquellos que siempre buscan excusas para criticar o ir contra la corriente pues hay que decirles, Aldo, que en cualquier parte del mundo la violencia genera más violencia. Que nadie justifica esas reacciones pero que a veces la rabia y frustración superan a la razón. Secuelas de un sistema podrido que pasa de defensor a cómplice. Ojalá que tu Ópera prima nos motive a dar también esos primeros pasos, que nos humanice, que nos indigne y que propicie en nosotros un cambio.

@nicolassalazarl

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