Una encuesta de Ipsos Perú publicada en el diario El Comercio el pasado 16 de febrero, revela que los limeños pasamos dos años de nuestra vida en el transporte público. Esto significa que los pasajeros podríamos aprovechar ese tiempo en algo productivo como la lectura.
Leer en horas de tráfico o en el viaje en la combi, en los micros, coasters, Metropolitano, o cualquier medio de transporte público, es la mejor manera de darle un buen uso a la hora y 45 minutos diarios que, de acuerdo a la encuesta, pasamos los limeños viajando.
El 70% de pasajeros en la capital utiliza estos medios de transporte. Desde luego, los lectores queremos mejores medios de transporte para poder leer con mayores comodidades.
En ciudades como Santiago, Bogotá y Ciudad de México el tiempo aproximado que pasa un pasajero en tránsito está entre los 29 a 73 minutos diarios. Los chilenos, colombianos y mexicanos también podrían usar este tiempo para leer.
Leer en horas de tráfico sí es posible. Prueba de ello, el Colectivo Promovamos la Lectura en las Combis que fundé años atrás, recibe constantemente fotografías de padres leyendo con sus hijos rumbo al colegio; mujeres y hombres leyendo alguna novela en el Metropolitano; entre otros casos. Hay algunos que ya leen en sus Ipads. Los peruanos y peruanas sí leemos en el bus. Desde la separata para el examen hasta cuentos y novelas.
Nuestro país requiere que su sociedad lea cada vez más. Leyendo, podríamos entender mejor nuestra realidad. Además, la lectura nos permitiría comprender que nadie es más ni menos. Nos enseña a defender nuestros derechos.
Si leyéramos más, dejaríamos atrás esas ideas religiosas que denigran tanto a las comunidades LGTBQ, y que no tienen ningún asidero. La iglesia que está hasta en el último cerro del país debería abrir una biblioteca y con eso luchar contra el analfabetismo. ¿Existirá algún lector que se crea el cuento de Adán y Eva?
Con una sociedad lectora acabaríamos con el machismo. Reduciríamos el embarazo adolescente y los casos de feminicidio. Leer puede ser una de las soluciones para los diferentes problemas que aquejan a nuestra sociedad.
Una población con un mayor nivel intelectual elegiría mejores alcaldes, congresistas o presidentes. No nos dejaríamos engañar tan burdamente por el ofrecimiento del pago de S/.500 nuevos soles por parte de un candidato corrupto. Entenderíamos rápidamente cuando los Maquiavelos y los Fouché, crean cortinas de humo a través de la prensa. Si leyéramos más, no nos tomarían por tontos un candidato en parapente. Los discursos chauvinistas no encontrarían oídos.
Hablamos entonces de iniciar una revolución intelectual desde los medios de transporte, diciéndoles a los pasajeros que aprovechen su tiempo en leer, si alguna vez quieren entender lo que pasa en su país. ¿La lectura podría ser un paso hacia la justicia social? Pienso que sí.
El camino hacia la igualdad y el respeto de los derechos de todos y todas es largo. Recorramos ese sendero con un libro bajo el brazo. Si viajas en combi o usas el Metropolitano lleva un libro contigo. Siempre hay un asiento para leer.
@ArturoValverdeP