Edgardo De Pomar.
Estamos próximos a elegir al nuevo Decano del Colegio de Abogados de Lima, el gremio profesional más antiguo del país y que agrupa a más de 70,000 abogados a nivel nacional.
Los que pertenecemos a esta histórica Orden, tenemos el deber, primero, de actuar dentro del marco irrestricto de la ética profesional, en segundo lugar, hacer los esfuerzos por alcanzar un eficiente y eficaz sistema de justica en el Perú y, en tercer lugar, recuperar como institución el rol de orientadores de la juridicidad en el país, que alumbre con su conocimiento y principios el verdadero espíritu de las leyes.
En el ámbito de la ética, hace varias décadas que nuestra sociedad reclama, no solo a los abogados, sino a todos los profesionales y servidores públicos, una conducción personal y profesional basada en principios y valores, porque se entiende que profesionales y servidores somos el referente de la sociedad y debería ayudar a mejorarla.
Actuar con lealtad a la ley y a los clientes o representados, cumplir los compromisos, conducirse con responsabilidad y denunciar la violación de las obligaciones funcionales y los actos de corrupción, no es flor de un día, es un compromiso constante. Así como luchar por contar con un sistema de justicia eficiente y eficaz, pues se hace necesario que seamos exigentes con el cumplimiento de las obligaciones por parte de la Policía Nacional, el Ministerio Público, el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional.
Durante la década de los 90, se realizaron procesos de reforma y modernización de las instituciones integrantes del sistema de justicia. Mayores presupuestos, nuevos edificios, modernos sistemas de cómputo, recursos para capacitaciones, pasantías, mayor número de sedes judiciales, más juzgados, juzgados especializados, juzgados supranacionales, etc. “Todo cambió, para que no cambie nada”.
Eso mismo ocurrió en el Ministerio Público, sin embargo algo que persiste y no vemos asomo de cambio, es el servidor público, la mayoría de fiscales, jueces y auxiliares de justicia solo tienen de modernos sus teléfonos celulares, los trajes que visten y los autos que usan; en sus actitudes, razonamiento, responsabilidad, respeto y valoressiguen en una época obscura y de caos, que generan anomia y anarquía.
El Colegio de Abogados de Lima, tiene el deber de pronunciarse sobre fundamentales aspectos del derecho y la justicia que afectan o podrían afectar al país y a las personas. En una sociedad política en la que se ha puesto de moda proponer cualquier proyecto de ley solo para demostrar que se tiene iniciativa y en la que colectivos y personas extraviadas presentan extremas propuestas aún contra la vida y las libertades - solo por el afán ideológico de desmontar el estado de derecho y las conquistas de los derechos humanos a través de la historia – se hace imprescindible la palabra ilustrada, seria, responsable y objetiva de los profesionales del derecho.
De los planes de trabajo que han presentado los candidatos al Decanato del Colegio de Abogados, tal vez tres o cuatro hacen propuestas con seriedad y madurez sin caer en el populismo.
Vayamos pues, con estas ideas, pretensiones y esperanza a sufragar, votemos por el candidato al Decanato que tenga en su programa lo que los Abogados queremos.