Las acciones de jueces y fiscales en las últimas semanas, que intervienen en sonados casos, confirman de forma categórica lo que meses atrás señalábamos: que la justicia se había politizado y que algunos de los que administran la justicia en nuestro país, utilizan un determinado caso y a los investigados, para crear una plataforma de marqueteo personal que les permitiera ser conocidos y hacerse de unaimagen pública, y que no tendrían en condiciones normales.
Esa conducta ha venido generalizándose año tras año, en investigaciones y procesos contra figuras públicas, periodistas, empresarios, militares, artistas o políticos, sin considerar los derechos constitucionales de los denunciados o imputados y sin que éstos “operadores de la justicia” cumplan sus juramentos de actuar fielmente y buscar la recta administración de la ley.
Si no hay pruebas, no importa; si no hay indicios, no importa; si el denunciado o imputado es inocente, no importa; si no concurren todos los requisitos para la prisión preventiva, no importa. Lo que importa es “la oportunidad”, es el individual interés de trascender, y entonces hay que construir y se monta un caso. Luego viene el inicio de la obra, del show, del espectáculo; se empieza por filtrar de a pocos parte de las investigaciones, supuestas pruebas, declaraciones de las partes, ¿alguien dijo que los procesos son reservados?.
Luego, con la complicidad del periodismo mercantilista, se les somete al escarnio público, algunos periodistas, como hambrientas hienas empiezan a desmembrar a los denunciados o procesados, arman la pauta, teatralizan el caso, le colocan una banda sonora y recogen las opiniones de “especialistas” u “opinólogos”, se los condena desde los medios de comunicación; se transmite en vivo y en directo las audiencias en las que fiscales y jueces se lucen, unos acusando y los otros decidiendo detenciones y, como colofón,se entrevista al fiscal y al juez, de la mano con una prensa que ya los convirtió en figuras públicas o comolos modernos “Salomones” o “paradigmas” de la justicia y la ley. Ahora, hay que hacer campaña para declararlos los hombres del año y luego postularlos al Óscar, por mejor guión y actuación.
En enero del 2016, la prensa de Camaná (Arequipa), denunció que Delia Flores Taparahabría raptado un bebé al que pretendía inscribir ilegalmente en el Registro Civil. Detenida, el Fiscal de Turno solicitó su prisión preventiva, el Juez acogió el pedido del fiscal y dictó detención preventiva por 9 meses. Delia fue internada en el penal de mujeres de Pucchún, en Camaná, acusada de plagio.
Luego de permanecer 7 días por el supuesto secuestro de un bebé, llegaron a la fiscalía y al Juez los resultados de la prueba de ADN que corroboró lo que Delia sostenía, que el niño era suyo. Muy afligida e indignada declaró que denunciaría al fiscal y al juezporque sin pruebas fue denunciada y encarcelada. Pero hay casos más graves, muy graves de injusticia, en donde la mezcla de presión mediática por un reportaje donde están condenando de antemano (sin tener las pruebas) y el afán de “trascender” de ciertos fiscales, no tiene límites.
Vemos que, en las últimas detenciones contra un político y algunos empresarios, varios penalistas renombrados han manifestado que no concurrían los elementos o requisitos para que se les dictara detención preventiva, pero aún así, el Juez lo hizo, obteniendo gran cobertura mediática.
Los daños colaterales, son justificados: “luchábamos por el interés público” manifiestan. Se destruyen honras, trayectorias, carreras, empresas y familias. Esos malos fiscales y jueces gustan del marqueteo y no dudan en politizarla justicia para alcanzar sus intereses.
Por ello, una de las medidas que deberían tomarse en cuenta es la de prohibir que las audiencias judiciales sean transmitidas por los medios de comunicación, así como tampoco deberían ingresar a las salas de audiencia reporteros gráficos y camarógrafos de la fiscalía o el Poder Judicial. La administración de justicia no es un espectáculo, no puede ser tratado como un producto mercantil, como una oportunidad para vender más periódicos o aumentar el rating. La dignidad del ser humano demanda el respeto de sus derechos aún si son culpables de los delitos que se les imputa. Construyamos una sociedad justa.
Edgardo De Pomar Vizcarra.