Por Roberto Rendón Vásquez
Terminado el Congreso Mundial de Juventudes Democráticas – quincena de agosto de 1962 –en Varsoviadonde participaron delegados de diversas corrientes ideológicas, religiosas, educativas y políticas de más de 100 países, al que concurrí como el único delegado peruano, hube de viajar a varios países. La tercera semana de agosto del 62 llegue invitado a Pekín, Éramos solamente 7 latinoamericanos. Mi inquietud era conocer de fuente directa las contradicciones que comenzaron a evidenciarse en Varsovia entre la URSS y la República Popular China, pero no tenía la idea de conocer al Presidente Mao.
Estando en Shanghái se nos pidió retornar de inmediato a Pekín. Quedamos sorprendidos. Todo era un misterio. Al llegar a Pekín nos condujeron a un local con una rígida custodia militar. Nos ubicaron en un Salón, al parecer una biblioteca. Eran las 15 horas. De pronto por la puerta apareció Mao Tse Tung con varias personas. Esto terminó por conmover a los visitantes: nada menos que el libertador del pueblo chino en persona a quien los capitalistas de occidente abominaban y los pueblos del mundo admiraban. Era sencillo y hasta humilde; fue a saludar a cada uno de los siete al tiempo que les invitaba a tomar asiento. Expresó su bienvenida a los jóvenes del nuevo continente. Nadie se movía y escuchaban atentamente al Presidente Mao. Hablo hasta pasadas las seis de la tarde sobre la historia de la lucha por la liberación del pueblo chino; sobre la Gran Marcha, sobre la guerra provocada por los japoneses, respecto al ejército del Kuomintang hasta la proclamación de la República Popular China el primero de octubre de 1949 y de los problemas que luego sobrevinieron. Fue claro, didáctico y transparente. Al terminar su exposición converso con sus visitantes sobre América Latina. Tenía algunos apuntes y evidencio que conocía la realidad del nuevo continente y las vicisitudes de sus pueblos y finalmente cambio ideas con cada visitante. Me atreví a consultarle sobre las diferencias que se habían evidenciado en Varsovia respecto a las posiciones soviética y china. El Presidente Mao explicó detenidamente la posición de su gobierno y su Partido.Ya era pasada las siete de la noche y el Presidente con una humildad sorprendente pidió que le permitan tener un recuerdo de esa visita e invitó a todos para una fotografía. Estaban además presentes el Mariscal Chen Yi y HuYaubang, Primer Secretario de la Liga de la Juventud Comunista China, y otros dirigentes juveniles chinos.
Terminada la reunión todos, como volviendo de su sorpresa, comentaron el hecho, que resulto sin precedentes en la vida de cada uno y sería un recuerdo imperecedero. Fue la primera vez que fui recibido por el Presidente Mao. Yo tenía sólo 25 años.