Punto de Encuentro

Resultados del referéndum en Ecuador, ¿fin del correísmo?

El contundente triunfo del Sí (67,82% en promedio a las 7 preguntas) en el referéndum celebrado el último domingo, 04 de febrero de 2018, parece fortalecer al vigente presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, en el pulso político que viene sosteniendo con el expresidente, Rafael Correa; sin embargo, ¿el sistema democrático ecuatoriano también resulta fortalecido?, ¿el triunfo del Sí se puede traducir en el fortalecimiento de la institucionalidad del vecino país?

Empecemos repasando los elementos técnicos de la reciente consulta popular. Algo más de 13 millones de ecuatorianos respondieron 7 preguntas que buscaban modificar la Constitución, cierta base legal y la propia estructura del Estado norteño. Las 5 primeras preguntas planteaban cambios en la Constitucióny la estructura del Estado (inhabilitación de políticos corruptos, dejar sin efecto la reelección indefinida a toda autoridad de elección popular, la reestructuración del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, la no prescripción de delitos sexuales contra menores y la prohibición de la minería metálica);la sexta pregunta buscaba eliminar una ley que dinamice el alicaído sector de la construcción y la séptima interrogante iba dirigida a restringir la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní.

Sin desmerecer el contenido de cada pregunta y sus intencionalidades políticas de reforma; considero que la clave (en términos de conflictos de poder) de la votación se concentraban en la pregunta 2 del referéndum, eliminación de la reelección indefinida, y la pregunta 3, la reestructuración del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social.

Según datos del Consejo Nacional Electoral, el 64.29% de los electores votaron por eliminar la reelección indefinida (sólo se permite una única reelección) de toda autoridad electa popularmente, dejando sin efecto la enmienda a la Constitución, por la Asamblea Nacional “correísta”, del 03 de diciembre de 2015. El expresidente Correa, hizo campaña electoral para evitar el triunfo del Sí en esta pregunta, no consiguiendo el respaldado deseado por una ciudadanía progresivamente desencantada de su gobierno.

Muy similar fue el resultado electoral, 63.16% de triunfo del Sí, respecto a la reestructuración (en tipología de elección de miembros) de uno de los poderes del Estado ecuatoriano, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Este poder fue creado por el gobierno del expresidente Correa, con el fin de regular la transparencia y control social de la vida pública; sin embargo, el actual gobierno de presidente Moreno, pese a ser del mismo partido político (Alianza País) de Correa, viene denunciando ante los medios de comunicación una serie de irregularidades cometidas por el contralor, el procurador y fiscales de distintas instancias que, presuntamente, no realizan con probidad sus labores fiscalizadoras sobre los actos de corrupción que empañaron parte del gobierno del expresidente Correa.

La propensión social que los latinoamericanos elijamos a políticos populistas es muy elevada, más de un argumento y muchos de ellos de índole cultural podrían dar fuerza a ésta idea; tal vez, ello explique el fenómeno político y social que ha movilizado a Ecuador las últimas semanas y que ha conducido a cientos de redacciones y plataformas de comunicación internacional a plasmar en sus portadas y editoriales el fin político de Rafael Correa. Soy un afortunado por haber compartido muchas clases universitarias (grado y maestría) con varios colegas y grandes amigos ecuatorianos, es imposible no acordarme de ellos escribiendo estas líneas, por ello y consciente que su opinión es parcializada, le solicité a Edy (Director del Partido Político Izquierda Democrática en Europa) que cerrara esta columna con reflexiones post referéndum; ahí las dejo:

Edison López Tapia (Director de Izquierda Democrática de Europa)

Parafraseando a Nietzsche, Correa ha muerto electoralmente con la Consulta Popular, este fin de semana. En el fondo, hemos llegado a la resolución de un conflicto de poder dentro de Alianza País, “Correístas vs. Leninistas”; ambos bandos enfrentados ante la debilidad ideológica de su partido, fragmentados por la corrupción y por la ineficiente gestión de la mayor bonanza petrolera del Ecuador en su historia. El bando de Correa es el perdedor.

El relato ecuatoriano irá de la farsa revolucionaria hacia la hermenéutica trágica porque la consulta no trae soluciones mágicas para los graves problemas que tiene hoy Ecuador, Lenin Moreno buscará apoyos para poner en marcha un plan serio en lo económico, con la mitad de su partido en contra, llamándole traidor.

Las fuerzas de izquierda debemos pasar de la demagogia correísta a la realidad actual; cuidando y luchando los derechos sociales como la sanidad, la educación, la seguridad y armonizar los intereses de la clase empresarial para salir del populismo y la ineficacia en la gestión pública. La fiesta del petróleo ha terminado, es el momento de fiscalizar y buscar mayor eficiencia de la gestión estatal.

Ecuador tiene un gran potencial económico, puede poner las cuentas en orden. Para ello, requiere tener consensos políticos serios, sobre todo por ser un país dolarizado y no tener total autonomía sobre nuestro sistema económico. Correa ya no podrá ser presidente otra vez, pero sin duda será un actor influyente en la trastienda política del Ecuador. Las fuerzas democráticas tenemos la responsabilidad de estar atentos a sus movimientos políticos, ha demostrado ser tan astuto como cínico en la arena pública, y no nos debe sorprender que pronto aparezca como denunciante del propio caos que él sembró en el Ecuador.

PD.: Muchas gracias amigo, prometo visitarte pronto en la radio para seguir debatiendo y repartiendo “hacha y machete”. Gran abrazo desde Lima.

José Carlos Urbina Suárez

Politólogo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)

 

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