Punto de Encuentro

VIAJES Y AUSTERIDAD ESTATAL

El Presidente del Consejo de Ministros ha afirmado, que se requieren hacer recortes en el Presupuesto General de la República, sobre todo en gastos que no son indispensables.

Tiene toda la razón, pero ahora hay que establecer las partidas de egresos en donde se puede ahorrar, y entre ellas, aunque no se ha mencionado, se encuentran las de los viajes al exterior.

A veces “El Peruano” parece un boletín de agencia de viajes, por lo numerosos que son los viajes que se aprueban con cargo al erario nacional.

Si bien existen regulaciones para los viajes de funcionarios públicos en misión oficial, como es la Ley 27619, lamentablemente se nota abuso en la cantidad de tales viajes, así como en sus costos; lo que se trató de evitar cuando a iniciativa del autor de esta columna, se expidió la Ley 28807 que obligaba a los funcionarios públicos a viajar en clase económica o similar, ello como se dice, de rey a paje, salvo el Presidente de la República.  Si el funcionario deseara viajar en clase superior debería pagar la diferencia, de su peculio.

Estoy convencido que la gran mayoría de funcionarios que viajan con recursos del Estado o de la Cooperación Internacional, pretenden que el Estado les pague pasajes en clases superiores a la económica, aunque cuando viajan para asuntos particulares y a cargo de su propio bolsillo, lo hacen en la clase turista o económica.  Doble estándar intolerable.

Lamentablemente, la última ley a que nos referimos fue torpedeada por nueva normativa que permitía que determinados viajes de funcionarios públicos se hicieran en clase de negocios. Esto último se ha corroborado para el presente ejercicio 2018 en la Ley de Presupuesto del Sector Público para este año, en que se exceptúa de viaje en tarifa económica a los altos funcionarios del Estado, siempre que el vuelo sea mayor de 8 horas o la estancia sea menor a las 48 horas.

Si se volviera a disponer que todos los viajes internacionales de funcionarios en misión oficial, sean en clase económica, mucho se ahorraría el Estado, que inexorablemente debe dictar disposiciones de austeridad, dado que la recaudación se ha reducido y hay que fortalecer lo que significan gastos de inversión.

Tenemos que recordar que no todos los viajes son esenciales y que los cometidos para los que se efectúan viajes internacionales, muchos de ellos bien pueden ser cubiertos por nuestros embajadores y miembros de las misiones diplomáticas en el exterior, las que solventamos con nuestros impuestos.

También se ahorraría muchísimos recursos públicos, si a inicios del año se comprase una “canasta” de pasajes, a la que se pudiere acceder cada vez que fuere indispensable algún viaje.  Cuando más cerca está el viaje de la fecha en que se adquieren los pasajes, más cuestan ellos.  Miren nomás la Resolución Ministerial 067-2018-PCM del 27-03-2018, que autoriza un viaje a París del 14 al 20 de abril con un costo de pasaje de US$ 11,300 ¡No se pasen!

 

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