Hace tres años formé parte de una rumba en homenaje a Héctor Lavoe en frente de la cantina “El Pérsico” del Jirón Zarumilla, Callao. Los dueños de dicho recinto habían alquilado parlantes para atraer a los distinguidos clientes chalacos que bailaban con fines apareativos en una calle auspiciada por Pilsen Callao y Ajinomoto. Mi causa Lester, chofer del estudio donde hacía prácticas me pasó el dato de tremendo alboroto así que me saque el terno y me puse mi polo rosado –cual chalaco- con la cara del rey de la puntualidad estampada en el centro y me subí a un taxi que no paró de advertirme del alto contenido de peligro que tenía mi próximoitinerario, “gringo te van a enfriar”.
Un día como hoy, domingo 29 de junio, murió la parte corpórea de Héctor Lavoe, su espíritu, chispa y trascendencia artística viven en los barrios más picantes de América Latina, Las canciones de “El Jibarito” son el himno de lo que nos define y caracteriza como románticos, pícaros y enamoradizos, nada más rico que bailarle chiquitito a la reina bien apretada para que no se nos escape, corazón que late al ritmo de timbales; no me queda otra alternativa que escribir unas líneas en nombre de La Voz que hace posible tan divertido cortejo musical.
Al llegar noté en la cara de los chalacos un aire de sorpresa y abrumo por mi singular presencia, nadie entendía lo que estaba pasando, no sabían si había llegado para morir o para gozar, así que para asegurarme que de estas dos opciones la eventual fuera la segunda, compre cervezas para una mancha que al notar que me sabía -al igual que ellos- todas las letras de las canciones, decidió apadrinarme e invitarme a compartir vaso alrededor de su cajón de cervezas.Entre los extravagantes integrantes de dicha junta había uno que claramente daba las órdenes, un flaco altísimo que se jactó varias veces de poseer la capacidad de mover el mondadientes de su boca al ritmo de la música y que respondía al sobrenombre de “El Tripas”, me rebautizo como “Gringonegro” y me insistió para que bailara con su señora que al final de la canción se tomó foto conmigo, durante el baile El Tripas aplaudía encantado y esporádicamente me daba abrazos y lanzaba frases repletas de trabalenguas y un profundo aliento a licor.Fue después de unas horas de gozadera que decidí que era suficiente, me despedí y agradecí a todos prometiendo que me mudaba al llauca al próximo día y que eventualmente y que cuando tuviera plata me lanzaría para alcalde del callao para hacerle una estatua al “bravo”, cabe recalcar que se me adelantaron, al día de hoy ya existe dicha escultura que tristemente no fue donada por mí.
Rompe Saraguey: definitivamente una de las canciones más estéticas de Héctor, compuesta en el clásico tiempo de 3-2, conmemora con su nombre a la planta medicinal caribeña que al igual que la canción cura todos los males del corazón. La melodía se caracteriza por tener un solo lindísimo de piano improvisado originalmente por Larry Harlow “El Judío Maravilloso”. La versión que compartocon ustedes, es una filmación del concierto de 6 días que dio Lavoe en la Feria del Hogar en el Callao en el año 1986, es una salsa impecable pero muy difícil de bailar por su dureza y carácter tumbador; sólo apta para bravos.
Después de haber caminado algunas cuadras para encontrar un taxi, eventualmente sucedió lo pronosticado, después de varias amenazas y mentadas de madre me di cuenta de que estaba siendo asaltado con un peine afilado –sorpresivamente este objeto punzocortante es una de las armas más populares en el ámbito del hampa- después de haber entregado ya mis pocos objetos de valor se me ocurrió sugerirle al asaltante que me dejara ir ya que era amigo de la zona y además era ahijado del Tripas, ese namedropping chalaco es lo más inteligente que he hecho en mi vida entera ya que el asaltante, después de insistirle en que lo que le estaba diciendo era cierto, bajó inmediatamente el peine y dudoso me retó a que se lo probara, no me quedo más remedio que volver con él a “el Pérsico” donde le relaté a mi padrino los hechos ocurridos, después de escuchar mi historia El Tripas le propinó un manazo en la nuca a mi agresory le exigió que me devolviera mis cosasy que se tomara una cerveza conmigo, lo cual me dio la oportunidad de conocer a “figurita” que resultó ser, además de asaltante esporádico,gran cantante y recitador de poemas, compartimos algunos vasos de un aguardiente que estaba dando vueltas, me confesó el enorme respeto que le tenía el barrio al Tripas y finalmente después de unas horas me acompañó personalmente a agarrar el taxi que me regresó a mi casa después de una gran noche de rumba y una experiencia antropológica inolvidable con la resistencia salsera del Callao.