Punto de Encuentro

Los jóvenes solicitamos apoyo a la investigación

Hace unos días constaté la triste realidad de la investigación en el Perú. Yo, al igual que muchos jóvenes estudiantes universitarios de bachillerato o post-grado, tenía el sueño de realizar un trabajo de tesis innovador que pueda servirle al país. Lo único que solicitaba a instituciones públicas y privadas era información existente, pues toda la logística y financiamiento me la darían en una universidad de un país que no es el mío, ventaja que pocos tienen porque la mayoría de estudiantes en el Perú debe sacar de sus bolsillos para investigar. Sin embargo, instituciones públicas que por ley deberían dar libre acceso a la información y que la tienen inutilizada desde hace varios años, te cierran las puertas, te envían una sección de lo que necesitas, o sólo te responden ante semanas de insistencia y a pedido del jefe. Las instituciones privadas ni siquiera se dignan a responder diciendo que no te brindarán información; debo decir que están en su derecho porque es información que les ha costado generar, pero pierden una oportunidad de obtener información que les sirva a ellos mismos sin tener que pagar a otros profesionales para hacerlas.

A veces disgusta comparar nuestra situación con la de otros países, pero creo que es importante hacer una autocrítica si queremos que el Perú empiece a generar conocimientos y deje de importarlos. En el extranjero universidades públicas y privadas no sólo te apoyan financieramente si quieres hacer una investigación, también te brindan la asesoría técnica y ponen a tu disposición toda la información disponible sin que tengas que pasar por ningún requerimiento formal. Además, las empresas privadas están en busca de jóvenes talento que quieran trabajar con ellos, realizar investigaciones y continuar una carrera dentro de su empresa.

¿Qué está pasando en el Perú? Nuestro país es uno de los últimos en Iberoamérica en el ranking de países cuyas universidades están en condiciones de participar de proyectos de investigación científica de calidad con sólo dos universidades: Cayetano Heredia y San Marcos, de acuerdo a la investigación del 2013 del Scimago Institutions Ranking (SIR). Según el índice global de competitividad del Foro Económico Mundial (FEM), hacia el 2013 el Perú ocupó el puesto 80 de 144 países respecto a la educación superior.

Invertimos nada más y nada menos que 4 dólares anuales por habitante en investigación, ¿qué pueden hacer los docentes universitarios y estudiantes con este presupuesto?, ¿por qué los gobiernos regionales pese a tener un monto disponible que puede ser destinado al apoyo de las universidades no lo ejecutan?, ¿por qué seguimos dormidos en nuestros laurales mientras otros países de la región destinan gruesa inversión en investigación y capacitación de jóvenes?

Más allá del financiamiento, que se puede conseguir finalmente con cooperación internacional, es mucho más valiosa la voluntad de instituciones públicas en brindar apoyo y libre acceso a la información a los estudiantes y científicos del país. ¿De qué sirve que el Estado invierta en informes que mantendrá sin publicar por años?, el recelo y egoísmo sólo conducen a estar estancados en una generación de datos inservibles.

Uno de los pilares del crecimiento de un país es la investigación científica y el Perú tiene jóvenes muy talentosos que pueden desarrollarla. El gobierno tiene la tarea de conservar ese talento y no dejarlo escapar a otros países, basta con darle una mano cuando el estudiante toca a su puerta.

 

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