En 1936, Arturo Ulsar Pietri, periodista venezolano, escribió un alegato para “sembrar el petróleo” en el país llanero. Como suele suceder con las buenas ideas, el alegato de Ulsar Pietri cayó en saco roto por gobiernos de toda índole. En realidad de lo que se trataba era de reinvertir el dinero del petróleo en educación, salud e infraestructura.
De alguna manera u otra se podría decir que en el Perú se debe “sembrar el cobre”. No obstante, ¿a quién le toca semejante iniciativa? Definitivamente al Estado y a todos sus espacios de gobierno, tanto locales, regionales y nacionales.
Sin embargo, el Estado se ha convertido en uno de los peores acompañantes del desarrollo de la minería moderna y de la posibilidad de sembrar el cobre, o el oro. El Perú podría volver a “sembrar el cobre” varias veces porque es un país bendecido por la geología. Hay en cartera proyectos mineros por más de 50 mil millones de dólares. ¡Tremendo dato! No obstante, el Estado se ha convertido en una trampa enmarañada de trámites (más de 260 normas) y en el principal responsable del origen de los conflictos sociales. ¿No es acaso eso ser un mal acompañante?
Sería una locura negar que la minería moderna es una de las fuentes –quizá la más importante- del crecimiento económico no obstante el Estado la ha abandonado a su suerte. En lugar de promover una batalla franca y honesta en el espacio público para derrotar los mitos fabricados por sectores minoritarios, el Estado, sus funcionarios y autoridades han preferido no comprarse el pleito.
Por ejemplo, se dice muy poco que la minería moderna solo utiliza solo el 2% del agua (la industria el 6% y la agricultura el 80%) y que solo el 1.22% del territorio está en exploración y explotación minera. La minería, como dijimos, utiliza muy poca agua (casi 400 MMC) frente a lo que se desperdicia (solo en la vertiente del Pacífico -donde está el 1,8% de la disponibilidad hídrica nacional- se va al mar más de 19 800 MMC)
Es hora pues de “sembrar el cobre” en serio. Cerrar las brechas en educación, salud o infraestructura con los ingentes presupuestos de esa “renta natural” que es la minería. Otro ejemplo, entre 1997 al 2017 han pagado más de 41 mil millones de soles en canon. ¿Adónde se fue todo ese dineral? En todo caso el Estado, sus autoridades y gobernantes tienen la respuesta.
El cobre es la bendición del Perú. La minería, en todo caso, como todo recurso natural es transitorio y si lo sembramos hoy, es decir, la convertimos en la palanca del desarrollo habremos escapado de un “crecimiento falaz”.