Punto de Encuentro

Ayer, Hoy, Mañana y Probablemente Siempre

20 Agosto, 2018

Julio Huayta

Mal desdeñable o aborrecible, lacra de la sociedad y daño burocrático son tan solo algunos epítetos usados por diferentes colectivos para calificar al sustantivo cuyo latinismo lo describe como “mella o putrefacción en conjunto”. De hecho, este mal – La Corrupción – no reduce su convivencia entre la sociedad peruana a razón de los últimos 50 años. En realidad, es sobresaliente destacar que existe un vasto y considerable registro de actos que responden a una naturaleza Corrupta. En este artículo procuraré analizar de manera somera, y no por ello, poco precisa, la historia de la corrupción del cual nuestro ilustre País ha sido digno acogedor.

Incoando con el auge de las islas guaneras, tenemos 2 gobiernos militares que se mostraron desleales ante el manejo de la administración pública. Por un lado, tras ganar las elecciones de 1845, el electo presidente Ramón Castilla tuvo como prurito el mejorar la economía nacional basándose en el eficaz aprovechamiento de la producción guanera, el cual -para ese entonces- prometía ser una potencial fuente de abundantes divisas. Verdaderamente, un acto de buena fe. No obstante, para apocamiento del pueblo peruano, aquella buena voluntad, a la postre, fue cruel víctima del abismo de la perdición y el trastorno. Tras poner en marcha ¨ La Ley de la Consolidación de la Deuda Interna¨, se produjo un total despilfarro fiscal, que trajo como repercusión una corrupción que carcomió todo esfera de poder en el Perú.

 Por otro lado, a posteriori -1850- se realizaron nuevos comicios, donde salió como ganador el primer y único puneño en la historia en ser electo, el general Rufino Echenique. Con total convicción puedo afirmar que este es el 3er o 4to gobierno más corrupto de la historia de nuestra patria. En el gobierno de Castilla se sustentó que la deuda interna ascendía a alrededor de 5 millones de pesos. Por consiguiente, es de esperar que la deuda en el siguiente gobierno redujese o, en el peor de los casos, aumentase en una proporción poco considerable. Inverosímilmente, en el gobierno de Rufino Echenique se reconoció que la deuda ascendía a más de 19 millones de pesos. ¡Qué barbaridad! 

Esta alza sin precedentes fue un evidente medio probatorio de la grave corrupción política y fiscal que se desarrolló en aquel mencionado gobierno. Se adulteraron documentos y expedientes de manera dolosa para acrecentar la deuda y así aprovecharse de la confianza depositada por parte del pueblo peruano.

En adición a lo expuesto previamente, se pueden mencionar otros gobiernos corruptos que pueden ser motivo de investigación personal, a saber, el de Sánchez Cerro, Benavides, el gobierno militar y el gobierno más corrupto de la historia del Perú: “El Fujimorato”. En este último, se suscitaron distintos actos de corrupción. Un despiadado acto de corrupción vivaz se desarrolló cuando el cólera se propagaba en el Perú y mataba a miles de peruanos. Fujimori y su ministro, Víctor Joy Way firmaron decretos a fin de facilitar la importación de medicinas, material quirúrgico y tractores con la justificación de combatir la epidemia. Pero las compras, estimadas en US$ 312 millones, fueron sobreestimada y significaron una pérdida de casi US$190 millones. Sin duda, un descarado y vil acto.

Lo analizado en un estilo sucinto refleja que este mal – La corrupción- no es novedad. Es un enemigo muy conocido. No obstante, muchos incrédulos apostillan que este mal está intrínsecamente relacionado con el desarrollo de otras facetas del estado peruano. Esto me hace cuestionar y plantear una pregunta un tanto personal ¿Es la corrupción un mal necesario? Use discernimiento el lector.

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