Antiguo dicho señala que “la oportunidad la pintan calva” y ahora que se debate la posibilidad de regresar en el Congreso al sistema bicameral, esto es que actúen en simultáneo dos cámaras legislativas como son Diputados y Senado, es la oportunidad largamente esperada para igualar a los ciudadanos peruanos residentes en el exterior con quienes residimos dentro de nuestro querido país.
Como sabemos los ciudadanos peruanos que vivimos en el suelo patrio, votamos para el Congreso por otros ciudadanos que residen en nuestro mismo departamento. Ello no sucede con los peruanos anclados fuera del Perú que, a diferencia de los primeros, tienen que elegir en las listas al Parlamento en representación de la Provincia de Lima. Como vemos trato desigual e inequitativo, ya que deberían votar por sus representantes que también residan en el exterior.
Para resolver el problema antes mencionado, con arreglo al principio de igualdad consagrado tanto en la Constitución como en los tratados internacionales sobre Derechos Humanos de que el Perú es partícipe, se han presentado en las últimas décadas, sendos proyectos de ley para crear el distrito electoral de los peruanos en el exterior, que sería el número 27, al que los peruanos que emigraron en esperanzadora diáspora, llaman el Quinto Suyo.
Como quiera que en la actual Constitución que nos rige, el número de congresistas constituye número claustro, primero 120 y ahora 130, solo habría dos formas para que el nuevo distrito electoral sea factible. La primera, manteniendo el número máximo de congresistas, para lo que se tendría que reducir el número de representantes de uno o más departamentos o de Lima Metropolitana o del Callao para incorporar representantes de los peruanos que residen fuera de la patria.
La segunda forma de resolver el problema es hacer una modificación constitucional parcial que aumente a más el actual componente legislativo de 130 congresistas, con lo que se lograría no reducir a ninguna circunscripción electoral su número de curules a ser llenadas. Esta es la solución más viable y lógica, pues sería ingenuo pensar que los parlamentarios reduzcan su número para cobijar a los de los peruanos residentes en el extranjero. Un poco recordando añeja publicidad, los actuales congresistas podrían decir: “No se coman mi Cerelac”.
Decíamos que la oportunidad se pinta calva, pues ahora se está debatiendo sobre el regreso al bicameralismo, lo que de suyo implicará aumentar el número de parlamentarios, pero poniendo candados para que no aumente el presupuesto congresal, que es lo que irrita al ciudadano común y corriente, lo que, además, es totalmente comprensible.
Si se incorpora el Senado en la Constitución, el cambio constitucional podría también abarcar el mayor número de representantes a la Cámara de Diputados, en que se transformaría el actual Congreso de la República a partir del año del Bicentenario, con la finalidad de incorporar un nuevo distrito electoral, al que nos hemos referido en varias oportunidades.
No debe perderse la ocasión de crear el “Quinto Suyo”, ella es idónea, y haríamos justicia a nuestros compatriotas en el extranjero, que quieren acrecentar sus vínculos con la patria que los vio nacer.