El país vive con sus poderes enfrentados, y eso no le hace bien; estoy seguro que muchas inversiones se están desviando hacia otros países. En una palabra, no tenemos estabilidad política.
El Congreso con una mayoría fujimorista está enfrentada con el presidente Vizcarra, si Keiko pensó que podía someter al presidente se equivocó. Vizcarra lanzó el “grito de Tacna” el 28 de Agosto pasado y dijo claramente que enfrentará con todo a la corrupción e inmediatamente los alfiles naranjas salieron a insultarlo con la finalidad de desgastarlo y amenazarlo veladamente con una vacancia.
El poder judicial con el desprestigio que le sumó los audios, se tambalea. No pueden botar al vocal supremo Hinostroza porque tiene inmunidad y necesita un antejuicio que el congreso no lo quiere hacer.
No tenemos Consejo Nacional de la Magistratura, es decir no hay un ente que ratifique, destituya o nombre jueces y fiscales.
Mientras tanto todos serán suplentes o provisionales, que son a la par fáciles de manipular.
El fiscal de la nación Chávarry, está acusado de pertenecer a la mafia de los “cuellos blancos del puerto”, pero aun así no quiere renunciar ni quiere que lo investiguen. Sabe que Keiko lo sostiene, por lo tanto, es consciente que es rehén de ella.
Si cae Hinostroza o Chávarry, cae Keiko.
La salida es que Vizcarra solicite confianza que no se la darán y disuelva el parlamento.