(Parte 1)
“Esta columna se divide en tres análisis diferentes: Primero, la luna de miel de Muñoz. Segundo, Vizcarra y el referéndum. Finalmente, la anulación del indulto a Alberto Fujimori y Keiko a la cárcel”
Esta columna se divide -como debería ser- en tres análisis diferentes: Primero, la luna de miel de Muñoz (de lo que trata la presente columna). Segundo, Vizcarra y el referéndum (próxima a publicarse para este Lunes). Finalmente, la anulación del indulto a Alberto Fujimori y Keiko a la cárcel -contra todo pronóstico- (próxima a publicarse para este Martes). Y es que nadie puede opinar o crear un análisis en una sola columna de lo que sucedió en la última semana, en siete días el público ha tenido mayor movilización a diferencia de lo que fue durante el año y -estoy seguro- es mayor a lo que resta del año.
Si alguien conoce a Michael Moore por favor avísele que nos urge un documental de cómo el ciudadano peruano vive día a día con una política tan movilizada, con una lucha de poderes constante -una lucha de todos contra todos-, probablemente un documental de tal magnitud le de un globo de oro a Moore. Si alguien conoce a Steven Spielberg, avísele que E.T, Jurrasic Park e Indiana Jones se quedan cortas en cuánto a ficción con el tipo de prensa que tenemos, dramática y que novelizan sus historias.
Pero entrando al tema central, el Milagro de Muñoz. ¿Es sorpresiva su victoria? El porcentaje por el que ganó es una verdadera sorpresa que ni las casas de apuestas imaginaron. La victoria de Muñoz era evidente, Urresti tuvo literal sus 5 minutos de fama cuando lo declararon inocente por el caso Hugo Bustíos. Pero en lo que falló fue que no tuvo la capacidad política de controlar a los medios de prensa. Fue a una entrevista posterior a la sentencia -el mismo día- y en lugar de disfrazarse de víctima, como típico cachaco se puso a la ofensiva y hasta perdió los papeles. Ahí se declaró el mismo la estocada de la derrota y le abría las puertas a que los indecisos se decidan entre Muñoz y otros que estaban en el fondo -como Alberto Beingolea-.
A este acto se le tiene que sumar el tiro de culata de Renzo Reggiardo cuyo plan casi funciona. Recordemos que Reggiardo el día del debate se disfrazó de mártir y salió ante las cámaras como niño al que le quitaron el chupón a decir que todos lo maltrataban, lo difamaban y que esa era su razón para no asistir a un debate cegado. Muy lindo y todo, buen plan -no lo niego-, pero Reggiardo nunca, pero nunca, imaginó que en ese debate su ausencia ni se iba a notar por que su ausencia se vio completamente opacada por Jorge Muñoz que supo exponer sus ideas.
Finalmente, el as bajo la manga: el gringo Carl. Suena gracioso, lo sé. Pero si Muñoz quería tener una victoria contundente tenía que llegar a zonas afectadas, las zonas de la verdadera pobreza. Para dichas zonas, Muñoz era el ‘alcalde de los pitucos’. Muñoz necesitaba una influencia social que lo acerque -por que sólo no podía- con el ciudadano de a pie que día a día suda y sufre para generar pequeñas ganancias. Quién mejor que el gringo Carl, un ex estadounidense que día a día vive y conoce a la gente más humilde de Lima, que toma su emoliente de la esquina, que los choros respetan. Ahí fue dónde Muñoz logra ganar la confianza del verdadero porcentaje que le dio la victoria.
En conclusión, Muñoz atinó con el gringo Carl, pero hubo dos factores externos que le regalaron la alcaldía en bandeja de plata por negligencias políticas. Urresti y Reggiardo se burlan de la política nacional, dicen que no son políticos, hay está amiguitos, por falta de estrategia política perdieron y de qué manera. Para el Lunes próximo (15 de Octubre) la segunda parte de la columna sobre Vizcarra y el referéndum.
@michel_1098