Punto de Encuentro

Asilos, “persecución política”, politización de la administración de justicia y verdad por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA.

Asilos, “persecución política”, politización de la administración de justicia y verdad por PERCY VILCHEZ SALVATIERRA. 
1. Las actuaciones del Poder Judicial y el Ministerio Público han estado altamente politizadas en los últimos meses, pero la solicitud de asilo de Alan está plenamente fuera de lugar porque pese a la politización señalada, en su caso no se justifica ninguna persecución sino el cumplimiento de una investigación en la que ni siquiera se le dictó una detención preliminar ni, mucho menos, una prisión preventiva como si sucedió con otros políticos involucrados “presuntamente” en temas delictivos. Además, en honor a la verdad, la política le libró de responsabilidades en el pasado, no al revés. 
2. La solicitud de asilo ha sido una muy mala jugada y sugiere su culpabilidad, pero a la vista de la opinión internacional es casi seguro que los antecedentes de la politización de la administración de justicia favorecerán su pedido. En teoría, si los expresidentes fueran todos corruptos, Alan por su experiencia y contactos debería ser el último en caer. Para ello, faltaría ver presos a Toledo, PPK y Ollanta primero, para que la cadena de “categoría” sea más o menos justificable.
3 Si Alan García fuera inocente nada le habría favorecido más que una carcelería arbitraria. Así habría quedado como un líder honesto al que sus enemigos buscan reprimir a fin de que no transforme al país o por pura envidia. Mera utopía. 
4. Existe una distancia muy grande entre el asilo de Haya en la Embajada de Colombia y esta huida sin grandeza del ex presidente. Aquellos que comparan estas circunstancias no tienen capacidad de discernimiento. 
5. Esto nos indica que hay tiempos nuevos en la política peruana en los que las "lealtades" han sido aniquiladas. 
6. Al parecer, Cuba, al fin, lo habría incriminado y habría otros que estarían hartos de ser leales a quien no solo no les retribuye, sino que además los bastardea públicamente como sucedió con Rómulo León. También, hay más datos provenientes del Brasil que lo incriminan y que se expondrán en el curso de los días siguientes.
7. Ya casi no hay diferencias entre el fujimorismo y el aprismo respecto de las "traiciones" al interior de sus organizaciones. Esta comparación es una verdadera desgracia que requerirá de jóvenes verdaderamente comprometidos con el país y con un partido como el APRA que merecería un mejor destino. Los apristas alanistas pueden estar equivocados al cubrir vehementemente a García, pero, al menos, demuestran un espíritu de cuerpo del que el fujimorismo carece absolutamente y, sin duda, esa efusividad es digna de una mejor conducción. El fin del fujimorismo, en cambio, solo puede significar un espacio positivo para todos. 
8. Este escenario nos proporciona lecciones tremendas que deberemos asimilar con hidalguía a fin de impedir que se repita toda esta degeneración. Mas para que esto se asegure no deberá quedar ni un solo culpable en estado de impunidad. Por ello, hay que ajustar a Graña, entender que es el Odebrecht peruano y que todos sus medios periodísticos están desacreditados puesto que forzosamente lo encubren.
9. Si se va a gestar un futuro para el país, debemos empezar hoy y continuar así todos los días.


P.S.1. 
Debemos recordar que la politización de la administración de justicia preexiste al escándalo de los "audios de la corrupción". Luego de ese incidente, dicha politización más o menos varió de rumbo. Así, quienes antes se vieron bien cubiertos por "Los Cuellos Blancos..." y otros, luego de la intervención de IDL empezaron a ser investigados con mayor rigurosidad. 
P.S.2. 
Si no fuera por los manotazos de ahogado de Chávarry todo el grupo de PPK y Vizcarra seguirían sin verse siquiera denunciados. Esto no hace al Fiscal de la Nación un hombre justo, pero nos muestra la inoperancia interesada de sus antecesores quienes, obviamente, actuaban u omitían acciones atendiendo intereses y modos políticos.
P.S.3. 
Estoy de acuerdo con que se sancione a todo aquel que sea responsable de actos nefastos contra nuestro país y, en ese sentido, he expuesto que a Alan no le cubre el ardid de la persecución. Sin embargo, no se puede negar la politización evidente de la administración de justicia cuyo antecedente ya indiqué.

 

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