Punto de Encuentro

Aprista y abogado litigante (Reflexiones Ciudadanas).-

Por Juan Carlos Mejía Seminario

He de decir que mi vocación por el Derecho nació casi al mismo tiempo que mi interés por el Gobierno del país. Tenía yo 11 años de edad y transmitían los debates de la Asamblea Constituyente en el año 1978. Los veía en televisor blanco y negro.

Y ya por aquellas épocas mi amigo y mentor “Mañuco” Castro a los 9 años me había hecho delegado de fútbol de un equipo de adultos en mi barrio “Sur”.  Sabía hablar en público. Y me encantaba ver los debates parlamentarios. Mi curiosidad por saber más, me llevaba a ir a la biblioteca municipal los sábados a leer más. Desde pequeño descubrí que leer era lo más apasionante que podía existir.

No puedo negar que quien más siempre me impresionó en esos debates parlamentarios fue don Luis Alberto Sánchez y Sánchez. Era tan inmensa su sabiduría. Que daba ganas innegables de seguirlo y aprender de él. Un sábado le pregunté a mi madre, ¿Qué profesión tenían los parlamentarios? Mi madre me dijo: “La mayoría son abogados”. Así que yo desde los 11 años tenía claro que quería ser abogado. Eso lo pueden decir todos mis amigos de mi barrio de esa época. Soñaba ser abogado para luego poder servir a la patria como diputado. Hay que recordar que yo nací en un tiempo en donde solo habían 2 canales y luego 3 de Televisión.

En donde veías todo en blanco y negro. La programación empezaba a las 11 y 45 am cuando salía un punto blanco en la pantalla negra del Televisor. A las 12:00 empezaban a pasar la programación del día. En esa época el deporte y la política eran las formas naturales de entretenimiento sano ciudadano. Los jóvenes de esa época no solo se interesaban si no que era muy normal sentirse parte de una agrupación política. Iban en masa a los locales partidarios a aprender guitarra, oratoria, etc. Para los jóvenes de ése tiempo ser de un partido político era formar parte de un sueño colectivo de cómo cambiar, mejorar, transformar tu país. Fue para mí muy natural elegir a los 15 años hacerme aprista. De hecho, mi sueño interior era algún día servir a mi patria como diputado proponiendo leyes para la Región. Nadie de ésa época llegaban a un partido para hacerse rico o verlo como un negocio. Mi vocación iba en consecuencia en forma paralela. Cuando terminé la secundaria en mi hermoso Colegio Salesiano “Don Bosco”, inmediatamente me empecé a preparar para intentar ser abogado. Lo malo es que no había Derecho en Piura. Y entonces se abrió la posibilidad que vaya a Lima a  estudiar. Y así fue. Me fui a Lima y postulé en la Universidad Pontificia Católica del Perú e ingresé. Regresé a Piura y cuando volví a Lima para matricularme, el bus en el que iba se accidentó, casi me mato. Y al llegar a Lima golpeado y fuera de hora, mi tío Otto por más que habló con todo el mundo para que me hagan el examen médico no me lo quisieron hacer. Y entonces, perdí de ser abogado en la Católica. Luego dos años después volví a postular en Chiclayo y volví a ingresar, pero mi madre fue clara en decirme que era imposible que yo pueda estudiar por la crisis económica. Tuvo que ser la UDEP que abrió en Noviembre de 1989 la Facultad de Derecho en Piura. En Marzo de 1990 ingresé. Aún tenía mi sueño perenne de querer ser diputado luego que termine mi carrera de abogado. Sin embargo, el 05 de Abril de 1992 el golpe de Estado de Fujimori cambió las cosas. De pronto el país cambió completamente. El APRA, el partido al que a los 15 años me había inscrito con el sueño de servir al país, de pronto fue perseguido en forma inmisericorde. Las noticias a diario etiquetaban a todos de ladrones y corruptos. Terminé mi carrera en 1995. En Diciembre. En 1992 el extinto alcalde Aguilar me ofreció ser el número 2 en su lista para regidor. Cortésmente decliné porque mi sueño era ser abogado. En Noviembre de 1995 se dieron otra vez las elecciones municipales. Y yo estaba terminando mi carrera. Una vez más fui invitado por Aguilar, pero yo volví a declinar por mi carrera profesional. Terminé en 1995 en diciembre. En Marzo de 1996 ya estaba trabajando en Registros Públicos. Digamos que mi carrera profesional se impuso a mi vocación de servicio a través de la política. En Registros estuve 5 años trabajando. Llegué a ser Registrador Público. Y luego de aquella hermosa experiencia, empecé a asesorar municipios, Caja Municipal, Dirección Regional, Gobierno Regional. De hecho mi inclinación por ser un Consultor Privado se impuso lentamente a la vocación de ser político. Una cosa adicional, es que justamente, no dejé de especializarme en el servicio público, por mi firme voluntad de dedicarme solo a éste. He hecho 7 post grados. En el 2010 al terminar mi función como Gerente de Asesoría Jurídica del Gobierno Regional de Piura digamos que tenía suficiente preparación para ofrecer un servicio público de calidad. Después de todo había sido uno de los primeros puestos de mi Promoción Universitaria. Igual en mis post grados. Sin embargo, el anti aprismo imperante en el Perú desde el 2011 ha hecho imposible que sucesivamente pueda alcanzar metas profesionales. En Enero del 2011 presenté mi Curriculum para ser Juez Mixto en Sechura. En ésa época no habían las reglas que existen hoy. Me explicó quién me había invitado a participar que un Vocal Superior en la Sala Plena, pidió una cuestión previa para decir que como había sido parte de un Gobierno aprista, debíamos esperar a que pasen los meses. En Marzo postulé para ser Director de una Ong y quedé en primer lugar en Conocimientos, Curriculum y Entrevista personal. Igual dijeron que el haber trabajado en un gobierno aprista pues iba a ser un problema. A pesar que no tenía ni una sanción de nada. Ni nada. Que el Gobierno Regional de Piura y el de Humala no abrirían las puertas. De nada valía que haya quedado en primer lugar y que le haya sacado 70 puntos al segundo lugar. Le dieron el puesto a la segundo lugar. Luego en Marzo del 2011 postulé a una Asociación Bananera. Igualmente quedé en primer lugar en los exámenes respectivos. Simplemente me dijeron que sus normas permitían escoger a cualquiera de los 3 primeros lugares. Luego en Mayo del 2011 postulé para ser Jefe del Órgano de Control del SAP Piura. Igual quedé en primer lugar en los 3 exámenes. Es más, al mes del último examen me llamaron para informarme oficialmente que había ganado la plaza para tal cargo y que enviaban los resultados a la Contraloría para que me designen. Le saqué 100 puntos de ventaja al segundo lugar. Un mes y medio después me volvieron a llamar para decirme que habían escogido al segundo lugar. Justamente por mi formación salesiana, y luego udepina. Además de la recibida en casa yo aspiraba a tener un trabajo en el que igual que siempre tenga horario de entrada y salida. Marque tarjeta. Lo busqué una y otra vez. Nunca pude. Entonces, me di cuenta que el sector público me había cerrado las puertas. En el 2014 lo volví a intentar. Postulé para ser Jefe Zonal SUCAMEC. Una vez más quedé en primer lugar en los tres exámenes. Incluso ésta vez para que quede un registro le llevé a un amigo de la Universidad, de mi Universidad los resultados para que verificara que no mentía. Igual que siempre, escogieron al segundo lugar.

Decidí postular en el sector privado. Y gané los concursos que se presentaban. No me quedó otra alternativa que ser consultor privado. Dichas consultorías me llevaron a viajar por varios lugares del Perú. Y ser invitado en programas de Televisión. Hubo un amigo que frente a ésta historia me ayudó en el manejo de medios. Terminé escribiendo en varios sitios de internet y hasta en un diario importante de Piura. Mario Moncada me invitó a ser columnista de Walac. Las personas que me conocen saben que nunca me ha gustado la publicidad y esas cosas. Me cuesta mucho ponerme frente a una pantalla de Tv. Me cuesta más que mi foto aparezca en portales de internet. Lo terminé haciendo para poder sobre vivir como abogado litigante y consultor privado.  Ser abogado litigante para mí ha sido un paso forzado por la vida. No me gusta ni siquiera usar el Facebook. Lo utilizo para opinar. Si. Pero también como herramienta de publicidad de mi trabajo. Y es asfixiante para mí el trabajo que desplego. Llegar a lugares y que la gente me señale o me salude sin que los conozca es alucinante, pero también es muy duro para mí. Lo duro de litigar es que los que llegan a buscarte desesperados por sus problemas. Una vez que les has ganado se hacen humo y no te pagan. No te contestan los mensajes si quiera. No todos ni la gran mayoría hacen eso. Pero  si muchos hacen eso. No valoran tu trabajo. Es difícil ser abogado litigante independiente. Es duro.  Lo único bueno del cliente ingrato es que ya sabes que no volverá nunca.

Digamos que nunca imaginé que tener un pensamiento determinado iba a ser un obstáculo para mi vida profesional. No toman en cuenta que soy salesiano, ni egresado de la UDEP. No toman en cuenta que pertenecí a la primera promoción de Derecho. No toman en cuenta que fui uno de los primeros puestos, no toman en cuenta toda le experiencia profesional ni los post grados.  Por eso, hago conocer que he sufrido en carne propia una solapada discriminación solo por llevar el pensamiento que tengo. Espero algún día el Perú supere ésta forma criminal de satanizar a las personas. Debemos caminar por lugares mejores. De eso depende nuestro destino como nación y país. Ni más ni menos.

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