No existe forma alguna que un constitucionalista serio avale esa aberrante interpretación jurídica de Martín Vizcarra de que si las reformas no son aprobadas de acuerdo a sus personalísimos parámetros entonces el tiene la prerrogativa de entenderla por no otorgada. Ni un rey. Su predicamento carece de toda lógica y pone en entredicho la comprensión lectora del Presidente accesitario o la naturaleza de sus intenciones. Primero porque existe el tema material y verificable de la votación en el Parlamento con verde a favor de la mentada confianza a su Premier; otorgamiento que luego nadie puede argüir que fue una negativa. Luego porque el marco constitucional no establece ninguna excepción sobre este punto, nada que hacer.
Un cierre del Congreso a la fuerza en estas circunstancias no es otra cosa que un golpe de Estado, un quiebre inconstitucional del estado de derecho. Una canallada igual o peor que la del 5 de Abril de 1992. Una maniobra por la que luego irán a la cárcel Vizcarra y los ministros que no renuncien, un giro en el que la comunidad internacional establecería cuestionamientos serios y en la que creo que las Fuerzas Armadas no lo acompañarían. Esperemos que la Policía siga en la misma línea.
Vizcarra está en un plan claro y decidido por cerrar el Congreso al margen de toda constitucionalidad, necesita el interregno de 4 a 6 meses para, mediante decretos-ley, acomodar el sistema de justicia a su media y evitar complicaciones a partir del 29 de Julio de 2021, si es que la suerte no lo acompaña para una catastrófica reelección, previa Asamblea Constituyente. No hay mayores elementos ni grandes conceptos, solo la medianía de un corrupto buscando evitar la cárcel por los latrocinios en Moquegua y con Chinchero.
En ese orden de ideas los voceros oficiosos, los enviados a los medios y opinologos que intenten argumentar que el cierre del Parlamento es constitucional son propagandistas del golpe de Estado, no son demócratas. Defender a Vizcarra en este momento es alinearse con diafanidad en contra de los valores republicanos que todo demócrata debe preservar. No es un tema menor y por ello veo que muchas plumas y opiniones han cruzado con responsabilidad la línea hacia la oposición. Ello es positivo, hay que tomar nota de quienes no lo hacen y más bien alientan el plan conspirativo contra las libertades y evidenciarlos. Hoy por hoy son básicamente la izquierda comunista criolla y algunos sicarios.
A los demócratas, de los Partidos Políticos y la Sociedad Civil nos queda la denuncia pública nacional e internacional desde la perspectiva institucional, pero sobre todo respaldar y participar de las luchas sociales que cada día se agudizan ante una administración que no tiene ni idea como generar más empleo, como garantizar que la inseguridad no siga creciendo, que no hace nada frente a la reconstrucción del norte, frente a las demandas del Agro, frente al abuso de los peajes de la corrupción Villaranista, etc.
El Perú ha dejado de crecer después de 10 años, decenas de miles de jóvenes han perdido sus empleos, centenas de miles no encuentran uno. Los hospitales y escuelas no tienen mantenimiento adecuado. La droga que ofrece Vizcarra para adormecer a la gente, su pelea permanente con un Legislativo desprestigiado, pronto, quizás en 2 o 3 meses ya no causará mucho efecto o porque aburrirá o porque quizás no exista Parlamento. Cuando las líneas de las demandas sociales y la crisis económica se crucen en sus momentos más delicados Vizcarra y la mediocridad con la que ha construído su Gabinete tendrán un escenario muy complejo, este momento debe situarse cerca a Septiembre u Octubre. La oposición reorganizada debe plantear ideas para la reactivacion económica y un plan de abordaje para la agenda social mayoritaria y popular que ha sido postergada por - para todo efecto práctico--8 años de Humalismo.
Finalmente es necesario señalar la responsabilidad en esta crisis de la mayoría parlamentaria de Fuerza Popular al dejar que el tema escale hasta este punto al no haber rechazado la discusión del voto de confianza y antes al no tener ni firmeza ni visión en su responsabilidad de mayoría. Como dijimos en este portal hace meses, han protagonizado un "concierto de autodestrucción" que finalmente ha afectado al Perú. Si su insensatez no hubiera sido tan grande no estuviéramos en esta circunstancia.