Punto de Encuentro

Escenario post diálogo: profundización de la crisis, abandono de la agenda social y necesidad de una nueva transición.

6 Septiembre, 2019

Enrique Valderrama

Por: Enrique Valderrama 

La agenda de diálogo planteada entre Pedro Olaechea y Martín Vizcarra, que mezcla propósitos de reactivacion económica y de entendimiento político no parecen funcionar, resultando en una promesa etérea de continuar, en realidad, en círculos. La distancia se marca pues no hay mínimos de punto fijo, probablemente no los habrán. A ello se suma la poca convicción del gobierno para mirar hacia la economía. Ahora no sólo es Vicente Zevallos quién irrumpe con declaraciones absurdas; el mismo Salvador Del Solar, Premier de la República, afirma que no debemos acostumbrarnos a la estabilidad macro económica. Junto a la ineficiente Ministra de Salud y otros personajes delinean el nivel del núcleo gubernamental. Si a ello le sumamos a varios aliados gobernadores regionales ineficientes; la corriente o coalición Vizcarrista dista mucho de tener algo que ofrecerle al Perú. 

El Presidente no tiene interés en dialogar de verdad, ni de consensuar; su único interés es el quiebre institucional del Parlamento y organizar la retirada antes de que la trama "Chinchero" arruine sus escenarios de libertad personal para los próximos años. Ha entregado en buena medida la viabilidad de su estrategia a la popularidad, que cada día será menor. Son horas difíciles para él puesto que sin un cierre cercano del primer poder del Estado, Vizcarra, sin mayor planteamiento que "que se vayan todos", sería un muerto en vida. El escenario internacional difícilmente le será viable y las Fuerzas Armadas parecen no estar interesadas en dirimir los problemas auto generados por el Presidente. La renuncia sería una salida política más digna. Pensar que puede convocar a un gobierno de unidad, de ancha base, hoy es casi imposible, aunque sería lo mejor. 

La marcha que convocaron los colectivos de izquierda comunista criolla no ha sido un elemento que vaya a ser importante. Las movilizaciones en las regiones tampoco han sido contundentes. De algún modo el estilo no democrático de los activistas alejan a una participación mayor. El apoyo popular a la ocurrencia presidencial aún es alto, pero ha bajado un mes 14 puntos. Su naufragio como idea parece rápido también. 

Desde el espacio social más bien y hacia la veintena del mes se anuncian muchas manifestaciones populares contra el mal gobierno. En Piura por la reconstrucción; en Lima por la lucha social del tema agua; por el transporte público, por el apoyo al Agro. Sumado a ello la indignación y el reclamo por reactivacion del empleo, seguridad ciudadana y ahora el estado calamitoso de la salud pública hacen que la futura gobernabilidad pueda verse comprometida. La oposición social debe agregar estos y otros intereses para esta etapa y dar la pelea contra la herencia que intentará dejar el Gobierno en Palacio para blindarse. 

Finalmente, en una mirada estratégica, el Vizcarrismo culminará tarde o temprano una etapa de lo que ha significado básicamente el gobierno de la "Constructocracia", los intereses mercantiles relacionados a los grandes contratos de infraestructura manejados junto a Toledo, Humala, PPK y el propio Vizcarra. Este establishment contó con la bendición intelectual de la izquierda San Isidrina y potenció el discurso del veto político hacia lo popular. Hoy su descomposición es irreversible. Su nacimiento fue durante la transición fallida que impulsó Valentín Paniagua. Es casi innegable que hoy requerimos una nueva transición, que popularice la democracia y la haga más social.

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