El país había acumulado en estas últimas semanas varios acontecimientos que rompían su tranquilidad y destruyeron, en alguna medida, su felicidad , estos iban desde extradiciones truncas, espionaje a políticos, denuncias constitucionales contra ex presidentes; sumémosle a todo esto el incontrolable desborde de la naturaleza, generado por la agresiva formación del fenómeno del niño y su raro y adelantado desenlace torrencial, que ha paralizado gran parte del territorio nacional, con destrucción de infraestructura vial, inundación agrícola, perdida material privada y muerte de por medio. A pesar de todo esto no existía un solo gesto de enmienda sobre lo que se podía humanamente arreglar y políticamente corregir desde el Gobierno. El giro a modo de batacazo tuvo que venir desde la oposición.
Nuestra ahora ex premier no tenía un solo argumento por el cual quedarse, una sola idea que estuviere impulsando o una cifra que le hubiese permitido mostrar solvencia sobre lo actuado. ¿Cuál era entonces “el interés” que la obligaba a entornillarse al cargo? El animo popular estaba en bajada y esperaba una respuesta que pudiera alivianar su tragedia. Ayer se dio y con 72 votos a favor se pone punto final al premierato de Ana Jara.
Previamente la oficialidad trató de responder a las interrogantes colectivas amagando extender la culpa del reglaje hecho por la DINI en pleno gobierno Nacionalista a las dos administraciones anteriores, buscando diluir su responsabilidad sobre el delito. Recuperada la democracia el año 2,000 podría entenderse “fácilmente” que los tres gobiernos posteriores impulsan el proceso democrático y respetan sus reglas. Entonces, el nacionalismo trató de decirnos a todos que eso no es verdad, que la democracia peruana-por la conclusión a la que llegaron sus pesquisas- espiaba a sus principales autoridades como método de control político?, ¿Podríamos inferir que los peruanos somos victimas de una ficción democrática que dura quince años y de todos sus innobles correlativos?. El problema parece ser muy serio, no saber lo que se detenta, ni conocer la responsabilidad que contrae dicha representación, puede terminar por hacerle decir “cualquier cosa” a este gobierno en su afán de quitarse de encima el juicio publico.
Van de mal en peor, porque algún tipo de sensibilidad política debería poder entrampar desde el gobierno el evidente fastidio y critica pública que hace el Nobel de literatura MVLL sobre la conducta poco democrática que practica Humala Tasso. Pero de ahí a bosquejar la argumentación de un posible alejamiento por no recibir a dos damas que pugnan por la libertad de sus maridos parece- de forma- muy convincente; pero esconde el fondo del asunto. Aquí se le froto la espalda -en estratagema genial- al susodicho de la banda cruzada, ya que solo desde adentro se podría predecir cualquier envalentonamiento digno de su origen golpista. El encargo ha sido cumplido, las alarmas no se encendieron -ni se encenderán- y hoy ya no tiene sentido quedarse un minuto más avalando lo impresentable. En fin, concluimos que todo pretexto suma para alejarse de este señor.