Punto de Encuentro

¿Atrapados sin Salida?

“El coronavirus no se combate con aplausos”

Federico Salazar

¿Por qué tenemos un sistema de salud pública destruido?

El Coronavirus llegó al Perú (como a todo el planeta) y nos cambió radicalmente la vida. Ni el Perú ni el mundo serán los mismos. En este caso, la pandemia ha desnudado de manera cruda las carencias de nuestros sistemas de salud pública. Toda la sociedad toda está en riesgo.

En política pública -más allá del discurso y palabras- lo que importa es qué priorizas, dónde colocas el dinero del presupuesto nacional. En esta perspectiva, el análisis objetivo por línea de tiempo sobre la inversión pública en infraestructura en salud (inversión, no aumento del gasto burocrático) aclara porqué nuestro sistema de salud pública está destruido: desde el segundo gobierno del Presidente García que construyó 47 hospitales y Centros de Salud[1], ninguno de los gobiernos siguientes (Humala, PPK y ahora Vizcarra) construyó uno solo.

Los Gobiernos de Humala, PPK y Vizcarra priorizaron, lamentablemente, las mega obras en infraestructura vinculadas básicamente a Odebrecht y la mega corrupción asociada a ella. Por ello, ante la llegada del Coronavirus, la sociedad peruana está desarmada e indefensa: sin nuevos centros de salud, sin equipos, sin mascarillas, sin medicamentos. Como país, compramos todos los boletos para que nos vaya mal en las actuales circunstancias.

¿Qué hizo el actual gobierno?

Iniciado el brote del coronavirus en China, el gobierno (incluido el actual ministro de salud) tuvo dos meses y medio hasta la declaración de la cuarentena en el Perú, para adelantarse con la compra de mascarillas, ventiladores y preparación de camas. No hizo nada. En esas semanas cruciales, la prioridad del actual ministro de salud era enfrascarse en peleas estúpidas en twitter con la oposición y mofarse irresponsablemente del Coronavirus (twitter borrado después al ser nombrado Ministro, aunque usted no lo crea). Ya en plena emergencia sanitaria, Vizcarra tuvo que cambiar a la Ministra de Salud porque no daba pie en bola, perdiéndose semanas valiosas. Hoy la que ordena de facto es –según todos los rumores que circulan en el mundo tecnocrático- Pilar Mazzetti. Difícil mayor descoordinación.

En el componente comunicacional, el Presidente optó por concentrar en sí mismo todo el espectro de la información al público  en detrimento de los responsables de salud y de los especialistas en epidemiologías (en Korea, por ejemplo, la estrategia comunicacional del Estado es exactamente la inversa).  La tentación populista de aparecer como el “salvador”, disponiendo y repartiendo cheques fue demasiado. Penosamente el objetivo comunicacional no es el combate al coronavirus sino levantar la imagen presidencial. Como dice con lucidez Federico Salazar, ni los aplausos unánimes ni las encuestas abrumadoras matarán un solo virus. Si seguimos así, estamos perdidos[2].

¿Estamos entonces atrapados sin salida?

No lo estamos. El gobierno puede corregir rumbos y usar con más inteligencia y responsabilidad la única muralla que tenemos como hoy país: la fortaleza macro económica.

Aquí proponemos 3 medidas de reorientación:

  • Sincerar la situación de mando político y técnico en el sector Salud, retirar al actual Ministro Zamora y nombrar a verdaderos especialistas en gestión pública contra la Pandemia. Es mejor reconocer un error que seguir en él.
  • Trasladar y compartir la estrategia comunicacional a los especialistas en salud para que informen y orienten a la población, compartiendo los reflectores con el presidente, y cesar el psicosocial que hace responsable al pueblo por el fracaso de las medidas.

Por el contrario, la estrategia comunicacional, debe incorporar un fuerte componente de movilización y articulación social con el Estado, de las redes de organizaciones populares y dirigentes sociales para impulsar los mejores comportamientos en cada barrio. Esto en el sector Salud no es nuevo. ¿Sabe el presidente que, desde hace años, la compleja cadena de frio para llevar las vacunas a los sectores más alejados, tiene un componente crucial de participación comunitaria? El pueblo es parte de la solución. No es el problema.

  • Concentrar las medidas económicas en proteger a las PYMES y MYPES. Son las que generan el mayor empleo, y hay que reducir por todos los medios posibles el impacto contra estas empresas, pues, la pérdida del pequeño empleo precarizará aún más las situaciones de alimentación básica y salud en las familias populares, con graves riesgos de generar un estallido social de proporciones.

En esa perspectiva, alcanzamos un ejemplo sencillo pero crítico:el Perú es el único país de la región y quizás del mundo, donde el precio de los combustibles no ha bajado, habiéndose desplomado el precio del petróleo a nivel mundial. El presidente NO puede seguir manteniendo el actual precio gansteril de los combustibles, sólo por no tocar los oscuros intereses de unos lobistas españoles (Refinería de Talara).

La reactivación de la economía popular y emergente post coronavirus, pasa necesariamente por bajar a menos de la mitad el precio de los combustibles y poner el Perú popular y emprendedor primero.

Como otras veces, el Perú sabrá enfrentar y derrotar éste terrible y dramático desafío.

[1] Como el de ATE que fue abandonado por años.

[2] Hasta la ultra gobiernista RMP ha denunciado el psicosocial del Gobierno para echarle la culpa a la población por el fracaso de las medidas…y justificar más adelante medidas autoritarias.

NOTICIAS MAS LEIDAS