La evidencia científica disponible y las recomendaciones de OMS, respecto a la mal llamada prueba rápida para COVID-19, es decir por serología, que busca anticuerpos contra algunas proteínas del coronavirus SARS COV2, no sirve para el diagnóstico individual de pacientes en fase temprana; sólo, es útil para validar en forma posterior a la enfermedad, a nivel poblacional, mediante seguimientos en la comunidad como investigación epidemiológica en mercados o poblaciones específicas como la escuela de policía.
O ante un cuadro clínico severo compatible con SARS, en un paciente ya hospitalizado o en cuidados intensivos cuyo resultado es indeterminado, pero de estos casos se presentan muy pocos.
La validez de la prueba serológica depende de:
a) las características del test x ELISA contra anticuerpos inespecíficos como IgM o anticuerpos específicos IgG (incluido que reconozca anticuerpos dirigidos al nuevo coronavirus y no a los “viejitos”, de años anteriores) y
b) características del paciente, si éste presenta inmusupresión x medicamentos o enfermedad concomitante crónica (tiempo de muestro desde el posible contagio o amplio periodo de incubación, de hasta 14 días sin síntomas,... etc) .
Aún, en el mejor de los casos, entre el día 10 y 20 del contagio, con un paciente son síntomas evidentes de la enfermedad y cuadro clínico con SDRA o en shock, hay alrededor de 30 % de falsos negativos, por diversos motivos, he allí la necesidad de repetir la prueba, con paciencia y seguridad de continúar con el tratamiento oportuno.
Sin manifestar el 100% de falsos negativos los primeros 7 días, cuando aún no se producen anticuerpos.
Está evidencia, garantizada y recomendada por la autoridad sanitaria OMS, debería ser cumplida a cabalidad, porque permitiría que entre un 60 a 80% de la población vulnerable y sospechosa del COVID-19, no obtenga el diagnóstico en la fase aguda o inicial de la enfermedad, cuando los esfuerzos del sistema de salud son trascendentales y oportunos.
Está política pública de detección temprana de casos a través de las pruebas MOLECULARES RT PCR obliga al sistema de salud actuar a tiempo, en cumplimiento a los protocolos internacionales y a la evidencia disponible, disminuiría la necesidad de ingreso hospitalario por neumonía grave, incluso disminuye la probabilidad de ingreso a UCI, de secuelas post tratamiento como insuficiencia cardiaca renal o pulmonar, y podría alcanzar una tasa de mortalidad menor del 0.5% de la población diagnosticada. En comparación con el 2.7% de mortalidad publicada que presentaría el Perú, una tasa muy alta en la región y en el mundo.
Instó a los médicos y a las autoridades a tomar una actitud diferente frente a la pandemia, que ingresa a su fase crítica. A revisar la evidencia científica disponible y las recomendaciones de OMS. Porque con mucha lástima, es evidente que la burocracia del MINSA ocasiona grave riesgo a la salud de la población, mediante guías de práctica clínica y protocolos que confunden y dificultan el ejercicio de la medicina por los profesionales de la salud.