Danilo Guevara Zegarra [i]
Su sistema político, la inmensidad de su territorio y su fuerte tradición republicana hacen que los Estados Unidos tenga miles de cuerpos policiales que dependen ya sea del gobierno federal, los gobiernos estatales o los condados que serían un símil de nuestros municipios.
Dentro de ese complejo tejido de seguridad, la organización policial más conocida y prestigiosa es el Buró de Investigación Criminal (FBI) que depende del Departamento de Justicia y cuya jurisdicción abarca todo el territorio nacional donde es competente para investigar delitos de terrorismo, espionaje, fraude, corrupción política y crimen organizado, entre otros.
El legendario y polémico Edgar Hoover fue técnicamente su primer director. Este personaje que mantuvo las riendas de la institución durante 37 años hizo que la Agencia amplificara sus funciones e importancia. Conocido por su tenaz macartismo fue constantemente acusado de realizar prácticas ilegales a fin de torcer la voluntad de las más altas esferas del poder en beneficio de propósitos no siempre claros.
Estas sombras debieron influir para los posteriores líderes del FBI decidieran forjar una institución maciza y confiable. Guiados por la significativa misión de “proteger al pueblo estadounidense y defender la Constitución de los Estados Unidos” definieron que el primero de sus valores organizacionales sea la “obediencia rigurosa a la Constitución de los Estados Unidos” lo que en la práctica significa su sometimiento a las leyes y no a los hombres.
El 9 de mayo de 2017, el presidente Trump despidió abruptamente al director del FBI James Comey. De acuerdo a sus declaraciones, la decisión “personal” de retirarlo, obedecía a que estaba disconforme con el accionar de la Agencia en torno al controvertido caso de los correos de Hilary Clinton.
Comey tiene otra versión. Afirma que su despido fue una represalia a su negativa de acceder al pedido verbal que le hiciera Trump para abandonar las investigaciones que el FBI llevaba a cabo en contra uno de sus más cercanos colaboradores, el fogueado general del Ejército, Mike Flynn, quien finalmente debió renunciar a ser Consejero de Seguridad Nacional, importantísimo cargo que desempeñó por apenas 24 días.
Comey, que no es ningún novato, luego de sus reuniones con el presidente, redactó memorándums donde habría dejado constancia de la presión que fue objeto. Estos documentos que forman parte del acervo documental del FBI obran el poder de la fiscal Stephen Boyd.
Adicionalmente, voceros de Comey han contado a la prensa que Trump, en enero de 2017, le pidió que le prometiera lealtad personal a lo que habría contestado diciendo que cuanto le podía ofrecer era su “honestidad”.
Si Comey obró para favorecer a Hilary Clinton durante la campaña o si es el funcionario íntegro que se opuso a los requerimientos impropios de su jefe, el hombre más poderoso de su país, es algo que el tiempo y la historia se encargarán de dilucidar. En cualquiera de los dos escenarios queda en evidencia la perniciosa injerencia de la política en el correcto accionar de la Policía.
[i] Danilo Guevara Zegarra, es general PNP (r). Ha sido viceministro del Interior y director de la DINI