Es trágico para un país que su clase política tome decisiones según lo que digan las encuestas.
El Presidente Vizcarra debe gobernar y no tratar al Congreso como un apéndice del Ejecutivo, si algún asesor le está recomendando que golpee al Congreso para subir en las encuestas, desde que acá le decimos que es un error. Nos guste o no el Congreso en el primer poder del estado y es quien fiscaliza al Ejecutivo. Además su presidente Manuel Merino no es ningún improvisado, tiene experiencia.
Un Congreso sin inmunidad es un Congreso fantoche, un Congreso débil, quizás eso quieren algunos, la inmunidad no es popular pero es necesaria; si los congresistas no tienen inmunidad no van a fiscalizar a ningún poderoso porque los llenan de juicios. Ahora una cosa es inmunidad y otra muy distinta impunidad, si algún Congresista tiene juicios por algún delito que cometieron antes de juramentar, esos juicios deben seguir y si reciben sentencia condenatoria, deben perder la inmunidad de manera automática.
El Congreso sometido a la presión de los medios, catalizado por el hincón de palacio, cede torpemente a debatir su propia seguridad para poder fiscalizar.
Si tanto les preocupa las encuestas o “lo que dice la calle” entonces eliminen la inmunidad de todos y disuelvan la Sunat. Borges decía que las multitudes se equivocaban con frecuencia.
El domingo el Congreso bajo presión, aprobó eliminar la inmunidad parlamentaria y en el mismo saco metió también al Presidente y Ministros.
¿Qué hará Vizcarra con este presente griego?
Como decían los viejos, no juegues con fuego porque te puedes quemar.