Punto de Encuentro

Escazú: Acuerdo lesivo al país

“No les tengo miedo a los de afuera

que nos quieren comprar,

sino a los de dentro,

que nos quieren vender

Arturo Illia”

¿De qué trata el Acuerdo de Escazú?

El Acuerdo de Escazú, que en los próximos días el actual Congreso –a nombre de todos los peruanos- debe ratificar o rechazar, se propone (en las formas) establecer a los Estados firmantes estándares mínimos para garantizar el ejercicio de los derechos de acceso efectivo de la población a la información y la promoción de derechos ambientales y acceso a la justicia ambiental”.

¿Cuán importante para el Perú es la protección del medio ambiente y su integración en un modelo de desarrollo sostenible?

Para el desarrollo del Perú, la protección adecuada y real del Medio Ambiente es central. Somos uno de los países con mayor mega diversidad del mundo, y por consiguiente nuestro desarrollo debe incorporar de manera inteligente y medioambientalmente responsable el uso de esos recursos para ponerlos al servicio del desarrollo nacional en la perspectiva de reducción de la pobreza, reducción de brechas sociales y generación de una “industria verde” que tenga en la ciencia y tecnología el factor estratégico. El Perú, debe proteger sus recursos medio ambientales para incorporarlos de manera sostenible a su desarrollo.

¿Entonces, el Perú debe ratificar este tratado?

El Perú NO debe ratificar Escazú. El Acuerdo de Escazú es la principal amenaza jurídica al desarrollo sostenible y verde para el país.

¿Por qué no debe ser firmado?

Este Acuerdo se firmó entre gallos y medianoche sin ningún debate nacional, en medio de la Pandemia que asola de dolor a todas las familias peruanas, y sin contar ningún análisis costo-financiero; no lo firmó Cancillería como es su responsabilidad para todos los Tratados Internacionales; el instrumento duplica legislación peruana medioambiental actualmente vigente y genera las condiciones para la “judialización extra nacional” de casi todas las inversiones, procesos o hechos que un conjunto de “expertos” de afuera del país, pudieran interpretar como “no adecuados”, ocasionándole al país denuncias adicionales, sanciones financieras y la dependencia indefensa a una burocracia internacional (el Acuerdo, a diferencia de otros instrumentos internacionales que establecen los objetivos y medidas estratégicas, sufre de un detallismo reglamentarista digno de Kafka o de Orwell); brinda el poder de paralizar el desarrollo medioambiental sostenible a cualquier “ciudadano” que –desde su ideología- considere que se “atenta contra la naturaleza”; el derecho de propiedad de cada peruano o empresa peruana queda totalmente vulnerada y supeditada a la burocracia internacional bajo el pretexto “medio ambiental”; e invita a que para su implementación participen “otras fuentes de financiamiento” distintas a las del Estado Peruano.

¿En resumen, qué significa en la práctica la firma de Escazú?

En resumen: las normas las ponen afuera, los procesos los juzgan afuera, y el financiamiento proviene de afuera. Neo - Colonialismo en pleno siglo XXI. Escazú es –en la práctica- la pérdida de la soberanía nacional del país en la decisión del uso responsable de sus recursos naturales. Es un retorno a formas de dominación neo colonial a través de instrumentos internacionales, para que el uso de nuestros recursos se tome fuera de nuestras fronteras y obedezcan a otros intereses.

¿Quiénes apoyan a Escazú y quienes han manifestado su rechazo?

El Acuerdo tiene al apoyo militante de todo el espectro del radicalismo político peruano, que han logrado paralizar incluso inversiones mineras con planes y altas medidas de responsabilidad ambiental (por ejemplo, a pesar que Conga contó con un alto nivel de auditoría medio ambiental supervisada por el Ministerio del Medio Ambiente a cargo del más importante científico medio ambiental del país, el Dr. Antonio Brack…el radicalismo político logró paralizar la inversión).

Escazú tiene el rechazo de personalidades peruanas que van desde Hernando de Soto, pasando por ex Comandantes de las FFAA –nada menos- hasta ex Cancilleres de la República de la talla de Luis Gonzales Posada y Francisco Tudela.

¿Qué lecciones deja el debate sobre Escazú al mundo político, al mundo académico y a los jóvenes interesados en los temas públicos y en desarrollo equitativo del país?

Desde PdE pensamos que el principal aprendizaje es devolvernos a los peruanos y latinoamericanos la certeza que somos capaces de pensar por nosotros mismos y de tomar nuestras propias decisiones sobre nuestros recursos y nuestra realidad. No somos menores de edad, y por ello mismo, rechazamos –una vez más- las diversas formas de “colonialismo mental” que se ciernen sobres nuestras patrias.

En esa perspectiva, es importante abordar de manera frontal el tema del lenguaje y de los conceptos académicos que envuelven éstas nuevas formas de dominación. El inmenso riesgo de Acuerdos como los de Escazú, es que vienen envueltos en una fraseología “progresista”.

Por esa razón, consideramos importante citar reflexiones académicas que analizan y denuncian las nuevas formas de “dominación intelectual” sobre nuestros países.

“La producción de etiquetas que nombran dominantes culturales de nuestro tiempo no es gratuita. La lógica de la relación entre actores globales y locales en el campo de la academia, o mejor, de la diseminación de ideopanoramas, replica relaciones de poder en otras esferas. Al nombrar tendencias o paradigmas los actores globales garantizan su prominencia y la afiliación de los locales a los universos discursivos que ellos, los globales, construyeron. El acto de nombrar nunca es inocuo, especialmente cuando se confunde con el acto de categorizar. Como afirma Spurr (1999: p. 4) en su trabajo sobre la “retórica del império”: “el proceso a través del cual una cultura subordina otra empieza con el acto de dar o no dar nombres”. En la domesticación de lo local por lo global la dirección del vector de acumulación de poder claramente favorece a los actores globales. La aceptación e incorporación acrítica de rótulos como cultural studies y postcolonialism es problemática pues muchas veces viene con categorizaciones que implican en una esencialización o uniformización del otro desde arriba. El postcolonialismo, en especial, puede colonizar -- perdonen el juego de palabras -- el vacío dejado por la teorización antropológica basada en investigaciones empíricas y por la ausencia de una postulación latinoamericana.

POST-IMPERIALISMO. Para una discusión después del post-colonialismo y del multiculturalismo Gustavo Lins Ribeiro. Página 4. SÉRIE ANTROPOLOGIA”.

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