Punto de Encuentro

Prueba contundente que Martín Vizcarra fracasó en la lucha contra la pandemia

1 Septiembre, 2020

Abraham Fudrini

El objetivo de la lucha contra la pandemia del coronavirus fue impedir que prolifere para evitar que el sistema de salud colapse.

Las primeras investigaciones científicas en los EE.UU indicaron que 1 de cada 5 infectados requerían hospitalización y el 81% eran asintomáticos. Todo dependía de cómo cada gobierno enfrentaba al enemigo patógeno.

El sistema de salud colapsó en los EE.UU que es uno de los más sólidos del mundo y lo hizo porque el gobierno de Donald Trump no le dio la debida importancia a esta lucha.

En Perú igualmente el gobierno de Martín Vizcarra fracasó desde el comienzo porque compraron las pruebas serológicas (rápidas) y no las moleculares que se recomendaron en diciembre de 2019 por la OMS y en enero por el Plan Nacional de Preparación y Respuesta frente al Riesgo de Introducción del Coronavirus 2019-nCoV elaborado por los especialistas peruanos de salud y publicado en la Resolución Ministerial N* 039-20-MINSA del 31 de enero de 2020.

Como las pruebas serológicas adquiridas (contra la opinión de la OMS y de los médicos especialistas que elaboraron el Plan Nacional..., que recomendaron e insistieron en la necesidad de las pruebas moleculares) dan entre un 40% y un 50% de falsos negativos fue imposible detectar, dentro de las primeras semanas desde el inicio de la cuarentena, a los infectados por el SARS-CoV-2 o nuevo coronavirus y cercarlos para así realizar una lucha efectiva contra la pandemia.

Martín Vizcarra y su gobierno no hicieron lo recomendado por las instituciones internacionales y nacionales de salud y la proliferación del coronavirus se les escapó de su control y la epidemia empezó a expandirse desordenadamente por todo Perú.

Es por esta razón que desde un comienzo, abril, empezaron a colapsar los hospitales por falta de camas implementadas con respiradores artificiales, oxígeno y personal médico especializado y hoy ya es muy tarde para remediar todo lo que ha pasado en estos cinco últimos meses y solo le queda resignarse a perder la lucha contra la pandemia.

Si las estadísticas internacionales señalaron entre abril y mayo que de cada 5 infectados 1 necesita ser hospitalizado, es lógico deducir que ya en abril era grande la cantidad de infectados y el sistema de salud pública ya era insuficiente para atenderlos a todos los que necesitaban hospitalización y que desde ese mes ya deambulaba el coronavirus expandiéndose sin control pero en forma silenciosa porque el 81% de los contagiados eran asintomáticos o tenían síntomas leves y que por estar sin control continuaban contagiando sin que nadie lo supiese. Prueba de esta afirmación es el caso de la tragedia en Los Olivos donde 10 de 13 fallecidos estaban infectados y un día antes estaban tomando licor y bailando sin saberlo, igualmente es el caso de los 23 detenidos a quienes al hacérsela las pruebas 17 dieron positivo y no lo sabían. Y no es casual ya que las tasas porcentuales de muertos en relación a infectados, hasta abril no pasaban el 3%, pero a partir de julio esa tasa creció hasta el 4.9% con los datos oficiales de muertos (MINSA), pero si calculamos con las estadísticas sinceradas por los especialistas (entre los que destaca el ex Jefe del INEI Farid Matuck), la tasa alcanza hasta un poco más del 10%.

Esta es la razón por la que algunos especialistas han afirmado que en Lima existen 3 millones de contagiados por coronavirus, lo que reafirma mi pronóstico que hice días antes del pronunciamiento de estos especialistas, donde afirmé que en Perú deben haber más de 6 millones de infectados por este patógeno y que era casi imposible ubicarlos por la cantidad y por su expansiva proliferación sobre el territorio peruano.

Esto nos enseña que lo que comienza mal termina mal, razón por la que hoy casi no hay control de la pandemia y el gobierno opta por dar justificaciones falsas como que las causas son las reuniones familiares, las fiestas clandestinas de los barrios, etc. y solo se atina a cometer errores tras errores, como gastar millones en publicidad para asustar o responsabilizar a quienes no son responsables del mal manejo de la pandemia que no es otro que el gobierno de Martín Vizcarra.

Solo debo agregar, para concluir, que las muertes de decenas de miles de peruanos por irresponsabilidades que pudieron evitarse porque se advirtieron desde diciembre de 2019, no deben quedar impunes y debe ser compromiso ineludible del Congreso de la República investigar para hacer justicia.

 

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