Punto de Encuentro

Felonía y militarismo en tiempos de Covid-19

La crisis sanitaria y económica con las nefastas consecuencias sociales en nuestro país, se ve ahora agravada con la repudiable crisis política gestada en propio palacio de gobierno por los inquilinos precarios, que vergonzosamente habitan y moran allí; que, a través de los audios difundidos por sus propios protagonistas, reflejan porque la pandemia ha producido los efectos devastadores que hoy la mayoría de los peruanos padecemos sorprendidos. No habrá vacuna en el mundo que redima a los peruanos de este virus, que hace metástasis en su cuerpo social: muertes, hambre, miseria, desempleo y corrupción son sus características.

El señor Vizcarra, que asumió la presidencia, producto de una sucesión constitucional, pero cargado de un vil ingrediente: la felonía; Ahora pretende intimidar para protegerse de este escándalo nauseabundo, que el mismo originó, impulsando periódicas e inconstitucional participación de nuestros mandos militares y oficiales en asuntos que la propia Carta Magna les prohíbe. Y eso está claramente prescrito en el art 169 de nuestra Constitución: las fuerzas armadas y la Policía Nacional no son deliberantes, más claro que el agua.

Cuando el 30 de Setiembre del 2019, el señor Vizcarra disolvió el congreso en un acto alevoso a la Constitución, su primera aparición post golpe constitucional, fue rodeado de la alta jerarquía militar y policial; estas prácticas se han venido imponiendo cada vez que este gobierno ha tenido problemas políticos producto de su incapacidad y voracidad por el poder de su entorno más cercano. Vizcarra cerró el Congreso anterior bajo el argumento falaz de que era “obstruccionista”, con la complicidad de la mayoría de medios de comunicación y el Tribunal Constitucional que le dieron visos de legalidad, a este evento golpista.

Ahora, nuevamente manipula groseramente a la opinión pública, para “tapar” los latrocinios vergonzosos que hemos conocido a través de audios repudiables, que muestran la entraña de un gobierno no solo incompetente sino inmoral. Queriendo cuestionar una llamada legítima que el Presidente del Congreso hizo a un alto mando militar, usándolos para que aparezca como una conspiración. Conducta que demuestra la ignorancia de lo que clara y explícitamente consagra nuestra constitución “…están sometidas al poder constitucional”.

Este vergonzoso atentado a la civilidad, a los valores democráticos que sustentan nuestro Estado Constitucional, deberán ser sancionados severamente; al margen de los resultados de la moción de vacancia que se tramita en el Congreso, el señor Vizcarra, no podrá esquivar en un nuevo gobierno, esperando que sea democrático y no emule al actual, para cubrirse las espaldas  por los graves casos de corrupción, sino también como lo dije anteriormente, por su incapacidad punible para enfrentar la crisis sanitaria y por la ineptitud en el manejo económico. Ya era mucho, esperar que Vizcarra se vaya con el triste antecedente de ser responsable de la peor crisis económica en la que ha sumido al país, sino deberá ser juzgado también por promover el retorno del militarismo, mal endémico al que siempre enfrentaremos para reivindicar la democracia, única garantía de la defensa de los derechos fundamentales de todos los peruanos.

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