Todo comenzó cuando el país eligió al lobista de PPK, rápidamente la prensa descubrió como operaba este corrupto, desde el estado como ministro recibía coimas disfrazadas de asesorías, y en el colmo de la torpeza y el cinismo, la empresa que facturaba estaba a su nombre, tuvo que renunciar para evitar la vacancia presidencial.
Asume Martín Vizcarra -que venía chamuscado por el caso Chinchero- y comete una serie de errores políticos: primero fuerza una doble censura a su gabinete y disuelve inconstitucionalmente el congreso ante el aplauso del coliseo romano; se elige un nuevo congreso y no apoya a partido alguno, debió hacerlo para tener una bancada propia. Y como a los congresistas nadie los quiere comenzó a atacar al parlamento y enfrentó a los dos poderes.
El congreso busca como censurar a Vizcarra y en el primer intento no lo logra, luego aparecen declaraciones de colaboradores eficaces sobre coimas que habría recibido Vizcarra y lo vacan en un acto constitucional.
El problema vino cuando el pueblo se entera que los que votaron para hacer presidente a Merino, lo hicieron en una obscura negociación: unos pedían resucitar Telesup, otros el indulto de Antauro, y no faltaron los que pidieron nuevas universidades públicas.
La juventud enardecida salió a las calles y obligó a Merino a renunciar, y al cierre de esta nota no hay Presidente, es muy posible que se elija a Sagasti, lo cual sería un acierto, ya que se trata de un profesional capaz y honesto.
Lo triste y dramático es que hay dos muertos y siete desaparecidos y nadie da razón de ellos, ¿están muertos? Acá debe haber responsables que deben pagar sus delitos.