Hernando de Soto se hace intelectual por el efecto y se hace candidato presidencial por la barricada de Michel Foucault. Me consta que lo ha leído en calidad de auctor y creo que lo ha vivido en calidad de agónico. Precisamente, el efecto Foucault hizo que De Soto se convirtiera en el pensador peruano más importante del último medio siglo: Todos los anormales foucaultianos, y aún más, son nuestros informales. Como el filósofo francés, el economista peruano nos buscó y nos encontró en los bordes de la sociedad. Por supuesto, el economista no puede ser fiel a la letra del filósofo pero sí al espíritu filosófico. De Soto tiene lectura de creador de teoría, y no de erudito que da cuenta del pensamiento de otro. Pierre Bourdieu decía de Foucault que leía a determinados autores “no para sacar saberes, sino para sacar reglas a fin de construir su propio objeto”. De Soto tiene la interdisciplinariedad del francés: Sus diálogos son básicamente entre la economía, la antropología y el derecho.
Foucault y sus anormales hicieron posible que ochenta años más tarde De Soto revisitara modernamente a Gonzales Prada y su “Nuestros indios”. Con motivo de su postulación presidencial, el poeta Harold Alva y yo hemos conversado por varias horas con Hernando de Soto, en su casa de La Molina, sobre todo acerca de cómo se piensa la sociedad a partir de Foucault y de otros clásicos asumidos como cajas de herramientas. Para Foucault, como para De Soto, es así: Se trata de trabajar con conceptos de rango medio, procedimentales y clasificatorios que hagan de las teorías social y económica enfoques y modelos, y de ninguna manera sistemas de pensamientos abstractos y totales. De Soto le pone mucha atención a la metodología. Incluso su pelea con Mario Vargas Llosa, su más grande promotor y luego su más grande detractor, también puede ser explicada metodológicamente como la falta de entendimiento entre quien tiene incursiones en el conflicto político y quien permanece en la política pública: Algo así como un politics versus policy.
De Soto ha pasado a la historia del pensamiento social peruano, a pesar de que entre nosotros es casi extra universitario. Tiene dos libros que son, a la vez, sus opus magnum editados por millones de ejemplares y en más de treinta idiomas: El otro sendero. La revolución informal, y El misterio del capital. El primero es un libro peruano en puridad, que dialoga con la tradición metodológica de Víctor Andrés Belaunde en La realidad nacional y de Fernando Belaunde Terry en La conquista del Perú por los peruanos. En tanto que, el segundo es un libro de pretensión occidental e incluso universal, en el género de sus predecesores Francis Fukuyama en El fin de la historia y el último hombre y Samuel Huntington en El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. De Soto sabe mucho y extrañamente compite con algunos candidatos presidenciales que no saben nada.
¿Hernando por qué postulas a la presidencia de la república? Le pregunté. “He decidido vivir y morir en una barricada”, me dijo. De Soto tiene conocimiento y vocación, pero yo creo que también postula por curiosidad y para sacarse el clavo. Mario Vargas Llosa debió ganar la presidencia como un premio a su novela Conversación en la catedral, y Hernando de Soto debería ganar la presidencia como un premio a su obra El otro sendero. De Soto y Foucault son populares: Sus imágenes y sus nombres circulan entre personas que los han leído y que no los han leído. De Soto piensa por el efecto y postula por la barricada de Foucault.