Punto de Encuentro

Entre la furia y la esperanza

18 Febrero, 2021

Grover Pango

Grover Pango Vildoso

grover_german@yahoo.es

Seguimos viviendo horas muy difíciles en las que el azote de la pandemia se complica por la ineptitud y el desorden–en general- y el mal uso del poder, personificado en el ex presidente Vizcarra y otros. Y volvemos a preguntarnos por qué somos así, por qué no hemos aprendido a poner al Perú por encima de los intereses particulares.

Vienen a la memoria dos personalidades con formas antagónicas de amar a la patria. Manuel González Prada en sus “Pájinas Libres” era el amor y la furia al mismo tiempo. Tal vez ningún peruano sintió tanto como él la dolorosa experiencia de la guerra con Chile y por ello, más que a las capacidades guerreras del enemigo, adjudicó la derrota a la incapacidad de nuestros conductores. “La historia de muchos gobiernos del Perú cabe en tres palabras: imbecilidad en acción”, dijo en el ‘Politeama’. Y la bofetada generacional allí mismo fue aún más dura: “Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra.”

Otro enfoque para amar al Perú viene de Jorge Basadre. Como Historiador y con la herida de Tacna cautiva después del mismo conflicto, Basadre nos enseñó que historia no era sólo pasado sino comprensión del presente y, más aún, responsabilidad en la construcción del futuro, entendido como una “promesa” por cumplir. La energía para esa promesa es la esperanza, pero ella no podía estar librada al azar sino a la voluntad concertada. Así es posible entender que “el Perú es más grande que sus problemas” y que “lo que importa no es lo que fuimos, sino lo que pudiéramos ser, si de veras lo quisiéramos”.

Ahora más que nunca urge repensar nuestro país, con cólera o con ilusión; jamás con indiferencia.

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