Millennials de la M…

Eric Koechlin

Esta columna va dedicada a todos mis amigos, familiares y conocidos que votaron por el profe, viciaron sus votos o no fueron a votar por pasar el fin de semana en Asia o viajar a Tulum. A esos mismos que han sido bendecidos con la educación y los recursos con los que cualquier simpatizante de Perú Libre en Apurímac, Cajamarca o Ayacucho solo podrían haber soñado.

Los pobres, los ignorantes y los olvidados no tienen la culpa de todo esto. Ellos solo desean un Estado que no los olvide y así mejorar sus condiciones de vida como lo deseamos todos. Acá la culpa la tienen los caviares, los progres anti-keikistas y los millenials posmodernos que con sus odios, sus emociones y sus modas nos han llevado al abismo. Esta nueva generación de tecnológicos, informáticos y expertos en las redes han demostrado ser nada más que ignorantes e idiotas.

Si los millennials hubieran invertido un minuto de su tiempo en leer las propuestas de Perú Libre sabrían que le han dado su voto al comunismo —ese mismo sistema que ha fracasado en absolutamente todos los países donde se ha instaurado. Si se hubieran dado un minuto en ver quienes son los hoy congresistas y líderes de Perú Libre sabrían que es la gente del MOVADEF, del narcoterrorismo, extorsionadores, criminales, gente de Sendero Luminoso. Si hubieran visto el debate con el mismo interés con el que asistían a las marchas contra Keiko o Merino sabrían que han puesto en el poder a una persona que no tiene la más remota idea de que hacer con la Presidencia de la República —sabrían que Castillo no es más que un títere de Cerrón, del narcoterrorismo, del comunismo, de una corrupción mucho mas oscura y sanguinaria que la de los Fujimori.

Por supuesto a ellos no les importa que sus padres (quienes les dieron todo) tengan que dejar sus negocios, sus inversiones y sus sueños en el país que los vio crecer para empezar de cero como ese millón de venezolanos que han venido “a trabajar de lo que sea” en el Perú. Ellos serán los primeros en agarrar sus maletas e irse a Canadá, a España o a donde sea con la plata de sus padres y seguro allá serán más felices.

P.D. Es increíble ver como con la caída del sol el poder adquisitivo de los peruanos se ha reducido en casi un quinto tras estas elecciones, sin que su nuevo presidente haya pisado Palacio.

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